Capítulo 1: Las hojas doradas de la granja
Tomás vive en una granja con su mamá y su abuela. Tomás tiene cuatro años y le gusta mucho correr por el campo. Un día, cuando se despierta, Tomás ve que las hojas de los árboles han cambiado de color. Hay hojas amarillas, naranjas y rojas por todas partes. Tomás se pone sus botas rojas y sale corriendo al jardín.
—¡Mamá, mira cuántas hojas hay en el suelo! —dice Tomás, saltando sobre un montón de hojas suaves.
La mamá sonríe y le dice con voz dulce:
—Sí, Tomás, es otoño. En otoño, las hojas cambian de color y caen al suelo. Es muy bonito, ¿verdad?
Tomás ríe y recoge una hoja grande y dorada. La huele y nota que huele a tierra y a viento fresco.
—¿Por qué las hojas se caen, mamá? —pregunta Tomás, curioso.
—Las hojas caen porque los árboles se preparan para el frío. Así descansan hasta la primavera —le explica su mamá, acariciándole la cabeza.
Tomás mira alrededor y ve que la granja está llena de calabazas, manzanas y mazorcas de maíz. Todo es de colores cálidos y alegres. Tomás se siente feliz.
Capítulo 2: Las historias mágicas de la abuela
Después de desayunar, Tomás va a buscar a la abuela. La abuela está en la cocina, pelando manzanas para hacer una tarta. El aire huele dulce y Tomás se acerca.
—Abuela, ¿me cuentas un cuento de otoño? —pide Tomás, sentándose en una silla pequeñita.
La abuela sonríe y le da un trozo de manzana.
—Claro, Tomás. En otoño, la gente cuenta historias sobre la cosecha y la naturaleza. ¿Sabes lo que dicen? Dicen que las hojas bailan en el viento porque están celebrando el fin del verano y el principio de una nueva estación.
Tomás imagina las hojas bailando y girando por el aire.
—¿Y qué más pasa en otoño, abuela? —pregunta Tomás.
La abuela le acaricia la mejilla y le dice:
—En otoño, recogemos las frutas y verduras que hemos cuidado durante todo el año. También damos las gracias por la comida y compartimos con la familia y los amigos. Es una época de alegría y de estar juntos.
Tomás piensa que le gusta mucho el otoño. Le gusta recoger manzanas, saltar sobre las hojas y escuchar las historias de la abuela.
Capítulo 3: Un día especial en la granja
Esa tarde, Tomás ayuda a su mamá a recoger calabazas en el campo. Las calabazas son grandes y naranjas. Tomás intenta levantar una, pero es muy pesada.
—¡Mamá, esta calabaza es gigante! —grita Tomás, riéndose.
La mamá le ayuda y juntos llevan la calabaza a la cocina.
Cuando llega la noche, la familia se sienta junta en la mesa. Hay tarta de manzana y sopa calentita. Afuera, el viento sopla y las hojas siguen bailando.
La abuela le dice a Tomás:
—¿Sabes una cosa? Cada otoño es diferente, pero siempre es especial. Porque en otoño, la naturaleza nos regala sus colores, sus frutos y sus historias.
Tomás sonríe y abraza a su abuela. Se siente contento y seguro. Piensa que el otoño es una estación mágica, llena de cosas bonitas y momentos felices.
Esa noche, antes de dormir, Tomás mira por la ventana. Ve las hojas moviéndose y piensa en todo lo que ha aprendido. Sabe que cada estación tiene su magia, pero el otoño tiene los colores más bonitos y las historias más dulces.
Tomás cierra los ojos y sueña con hojas doradas, calabazas y cuentos de otoño.