Capítulo 1
Un día, Tomás vio un globo rojo en la rama más alta del gran árbol del parque.
El globo estaba pegado entre las hojas.
El globo decía ¡plop! cuando el viento soplaba.
Todos los niños miraban.
Todos decían: "¡Imposible!"
Tomás tiene tres años.
Tomás se quedó quieto.
Tomás miró el globo.
"Yo tengo una idea", dijo Tomás con voz pequeña.
"¿Cuál?" preguntó Ana.
"Una idea muy tonta", dijo Tomás.
"Pero puede funcionar", añadió con una sonrisa.
Capítulo 2
Tomás corrió a su casa.
Volvió con una cuerda larga.
Traía bufandas de colores.
Traía una silla plegable.
Traía una tapa de olla.
Los amigos rieron.
El perro Pipo ladró: "¡Guau!" como si dijera sí.
Tomás explicó su plan.
"Haremos una cadena de amigos", dijo.
"Nos agarramos las manos. Luego tiramos suave. Luego el globo baja."
"¿Y si no baja?" preguntó Ana.
"Entonces le cantamos una canción de cuna", dijo Tomás.
Todos rieron.
La abuela Bea escuchó.
"Yo te ayudo", dijo la abuela.
El señor Luis del kiosco también dijo: "Yo te ayudo".
El gato Miso miró, movió la cola y se subió a la rama baja.
Formaron la cadena.
Manos, bufandas, manos, cuerda.
Tomás estaba en el medio.
Contaron hasta tres.
"Uno, dos, tres, ¡tira!" dijo Tomás.
Tiraron suave. Tiraron otra vez.
El globo se movió un poquito.
"¡Casi!" dijo Ana.
Entonces Pipo saltó y dio una vuelta graciosa.
Todos rieron.
El globo bailó.
Tomás tuvo otra idea.
"Vamos a hacer un paracaídas con la tapa de la olla y la bufanda", dijo.
Pusieron la tapa como un sombrero.
Ataron la bufanda.
El señor Luis sopló fuerte con la boca.
La abuela hizo cosquillas a Pipo para que moviera la cola otra vez.
El globo bajó más.
Capítulo 3
Al final, Tomás subió a la silla con cuidado.
Ana lo sostuvo.
La abuela lo agarró por la cintura.
Tomás estiró la mano.
Tocó el globo.
Lo liberó con un "¡achís!" porque estornudó de la flor en su bolsillo.
El globo bajó en las manos de todos.
Todos aplaudieron.
Todos compartieron risas.
El globo volvió a ser del parque.
Pipo recibió una galleta.
Tomás recibió un abrazo grande.
"Lo hicimos juntos", dijo Tomás.
"Sí, juntos", dijeron los amigos.
Esa tarde, el sol se puso suave.
El parque olía a risas y a flores.
Tomás se durmió en su cama pensando en nuevas ideas tontas.
Soñó que los globos bailaban con las estrellas.
Y la casa estaba tranquila y feliz.