Luna tiene dos años. Es una niña muy curiosa. Hoy es un día especial. ¡Es primavera! Luna y su mamá van al parque. El sol brilla. El cielo es azul. Las flores están de colores: rosas, amarillas y moradas.
“Mira, mamá,” dice Luna. “¡Flores!”
“Sí, Luna,” responde su mamá. “Las flores crecen en primavera. Huelen bien y son hermosas.”
Luna toca una flor. Es suave. “¡Suave, suave!” ríe.
Ellas ven mariposas volando. “¡Mira la mariposa!” dice Luna. La mariposa es amarilla. “¡Baila, mamá!”
“Sí, Luna, la mariposa baila en el aire,” dice su mamá.
Luna también quiere bailar. Ella salta y ríe. “¡Bailamos!” Las risas llenan el aire.
Luego, Luna ve un árbol. “¿Qué hay en el árbol, mamá?”
“Hay nidos, Luna. Los pájaros hacen sus nidos en primavera,” responde su mamá.
Luna escucha el canto de los pájaros. “¡Pío, pío!” canta Luna.
“¡Exacto!” dice su mamá. “Los pájaros están felices en primavera.”
Luna mira todo a su alrededor. “Primavera es bonita,” dice con una gran sonrisa.
“Sí, Luna. La primavera es un tiempo de alegría y color,” dice su mamá.
Luna abraza a su mamá. “¡Gracias, mamá!”
Juntas, disfrutan del parque. ¡Qué lindo es el mundo en primavera!