Es primavera. Cuatro amigos salen a jugar. Manu huele una flor. "Mmm", dice. Leo toca la hoja. "Suave", dice. Nico escucha un pájaro. "Pío pío", dice. Sam salta en un charco. "Plouf", dice. Toc-toc suena un palo en la rama. Hop, saltan los cuatro.
El sol está tibio. El viento trae olor a hierba. Los dedos ven polvo dorado en el aire. Los pies pisan tierra blanda. Los chicos miran un gusano que camina. Lo miran con calma. Lo ponen en su hoja. "Hola", dice Manu. Lo devuelven a la tierra.
Encuentran una mariposa. Sus alas son leves. La siguen sin correr. Respiran lento. Escuchan el agua que corre en el río. Toman un sorbo en su cantimplora. "¡Qué rico!", dice Leo.
La mamá llama desde lejos. Los cuatro vuelven juntos, con flores y risas. Se lavan las manos. Comparten un trozo de pan. Se abrazan. La tarde baja suave. Los ojos se cierran un poco.
La primavera enseña a mirar, oler y cuidar lo que vemos.