En una mañana de primavera, Ana, una niña de dos años, salió al jardín con su mamá. Todo estaba lleno de flores de colores. Ana se agachó para oler una flor amarilla. “Huele rico”, dijo con una sonrisa grande.
El sol brillaba suave y el aire era fresco. Ana vio una mariquita en una hoja. “Mira, mamá, un bichito rojo”, dijo emocionada. La mariquita caminaba despacito, y Ana la observaba con curiosidad.
En el arbolito, un pajarito cantaba. “Escucha, mamá, el pío pío”, dijo Ana, moviendo sus manitas. El pajarito saltaba de rama en rama, y Ana lo seguía con la mirada.
Luego, Ana tocó la hierba. “Está suave”, comentó mientras sentía la frescura en sus deditos. Mamá le explicó que la primavera hace que todo crezca y se ponga bonito. Ana sonrió mientras una suave brisa acariciaba su rostro.
Al terminar el paseo, Ana miró a su mamá y dijo: “Me gusta la primavera”. Mamá la abrazó suave y cariñosamente. Juntas, escucharon el sonido de las hojas moviéndose con el viento.
La primavera es un momento especial para explorar y disfrutar de la naturaleza. Siempre es bueno observar y aprender de las cosas simples que nos rodean.