Sofía se despierta en su cama suave. El sol entra por la ventana y brilla en su cara. Sofía sonríe y dice: “Hoy es un día bonito”. Mamá viene y le da un beso. “Vamos afuera, Sofía”, dice mamá.
Sofía se pone sus zapatos rojos. Mamá le da la mano y salen al jardín. El aire es fresco. Sofía siente el viento suave en sus mejillas. Huele las flores, huelen dulce. Ve una mariposa amarilla. “Hola, mariposa”, dice Sofía. La mariposa vuela cerca de su dedo. Sofía ríe y aplaude despacio.
En el césped, Sofía ve una mariquita. Es pequeña y roja. “Mira, mamá, una amiga”, dice Sofía. Toca la mariquita con mucho cuidado. La mariquita sube a su dedo. Sofía se queda muy quieta. Siente cosquillas y se ríe otra vez.
Mamá y Sofía buscan flores. Ven margaritas blancas y flores rosas. Sofía toca los pétalos suaves. Escucha a los pájaros. “Pío, pío”, dice Sofía, imitando a los pájaros. Mamá le sonríe.
Sofía encuentra una piedra lisa y fría. La pone en su bolsillo. El jardín está lleno de colores y sonidos. Sofía está feliz. Abraza a mamá y siente su calor.
La brisa es suave. El sol brilla. Sofía cierra los ojos un momento y respira hondo. Se siente tranquila y contenta.
Siempre hay algo bonito para ver, tocar y oler en la naturaleza.