Capítulo 1: La llegada de la primavera
Lola tenía cuatro años. Le encantaba el color amarillo. Un día, mientras jugaba en el jardín con su perro, Max, vio algo especial. "¡Mira, Max!", gritó Lola. "¡Las flores están saliendo!"
Max movió su cola y ladró. "¡Guau, guau!"
Lola sonrió. "¡Es primavera! A la primavera le gusta hacer que todo sea bonito."
Su mamá salió al jardín. "Hola, Lola. ¿Te gustaría ayudarme a plantar algunas flores?"
"¡Sí, sí, sí!" dijo Lola, saltando de alegría. "¿Qué flores vamos a plantar?"
"Vamos a plantar girasoles y margaritas," respondió su mamá. "Son flores muy alegres."
Lola tomó una pequeña pala. "¡Voy a hacer un agujero!"
"Hazlo con cuidado," dijo su mamá. "Las flores necesitan un hogar suave."
Capítulo 2: Plantando flores
Lola hizo un agujero en la tierra. "¡Mira, Max! Estoy trabajando duro," dijo. Max se sentó a su lado, observando atentamente.
"Ahora, vamos a poner las semillas," dijo mamá. "Tú eres la encargada de las semillas."
"¡Yo soy la encargada!" gritó Lola.
Con mucho cuidado, Lola tomó las semillas y las puso en el agujero. "Una, dos, tres... ¡Muchísimas!"
"¡Perfecto! Ahora cubramos las semillas con tierra," dijo mamá.
Lola cubrió las semillas con tierra y sonrió. "¿Cuándo crecerán las flores?"
"Con el sol y el agua, crecerán pronto," respondió su mamá. "La primavera ayuda a que todo crezca."
Lola miró al cielo. "¡El sol brilla! ¡Las flores van a estar felices!"
Capítulo 3: La fiesta de primavera
Unos días después, Lola y su mamá fueron a un festival de primavera en el parque. Había muchas flores, música y juegos. "¡Mira, Max! ¡Es un lugar mágico!"
Max movió su cola. "¡Guau, guau!"
Lola vio un puesto donde hacían coronas de flores. "¡Quiero hacer una!"
Se sentó con otros niños. "Hola, soy Lola. ¿Cómo te llamas?"
"Yo soy Ana," dijo una niña. "¿Te gustan las flores?"
"¡Sí! Las flores son muy bonitas," respondió Lola.
Juntas, hicieron coronas de flores. Lola eligió flores amarillas. "Se parecen a los girasoles," dijo alegremente.
Después de hacer las coronas, Lola y Ana bailaron al ritmo de la música. "¡Esto es muy divertido!" exclamó Lola.
"¡Sí! La primavera es para disfrutar," dijo Ana.
Cuando el sol comenzó a ponerse, Lola volvió a casa con su mamá. "Hoy fue un día maravilloso," dijo.
"Sí, y aprendiste sobre la primavera," respondió su mamá. "Siempre hay algo nuevo que descubrir."
Lola sonrió y miró su corona de flores. "¡Quiero plantar más flores en casa!"
"¡Eso es una gran idea!" dijo su mamá. "Podemos hacer un jardín lleno de colores."
Y así, Lola aprendió que la primavera era una temporada especial, llena de colores, flores y amistad. "¡Me encanta la primavera!" dijo con alegría.
"Y a mí también," respondió su mamá. "Siempre debemos cuidar de la naturaleza."
Y con esa hermosa sonrisa, Lola se fue a dormir, soñando con girasoles y margaritas.