Parte 1: El parque y los primeros colores
El sol brilla suave y el aire huele a flores frescas. Sofía y Lucía caminan de la mano con sus mochilas pequeñas. Sus pasos hacen crujir la hierba verde. Las dos miran a su alrededor y ven mariposas que vuelan despacio.
“¿Ves esas flores amarillas?” pregunta Sofía con los ojos muy abiertos.
“Sí, son como pequeños soles en el suelo”, responde Lucía, sonriendo. Se agachan y tocan los pétalos suaves. Una mariquita camina por una hoja. Las niñas se miran y ríen bajito.
El parque está lleno de sonidos nuevos. Pájaros cantan en los árboles. El viento mueve las ramas y las hojas bailan despacio. Sofía respira hondo y dice: “Huele a primavera”.
Lucía cierra los ojos y escucha el zumbido de una abeja. “Me gusta este sonido”, dice tranquila. El sol calienta sus mejillas. Se sienten alegres y tranquilas.
Parte 2: El picnic y la sorpresa
Las niñas extienden una manta en la hierba. Sofía saca su fiambrera y Lucía también. Tienen galletas, trocitos de manzana y un poco de pan con queso. Comparten todo con una sonrisa.
“¿Quieres una galleta?” pregunta Sofía, ofreciendo una.
“Sí, gracias”, responde Lucía y parte la galleta en dos. “Mitad para ti, mitad para mí”, dice. Las dos mastican despacio, mirando las nubes blancas que pasan por el cielo azul.
De pronto, un pequeño gorrión salta cerca de la manta. Las niñas lo miran en silencio. Lucía pone un trocito de pan en la hierba. El gorrión lo picotea y mueve la cabeza. “Tiene hambre”, susurra Sofía.
Las dos ríen contentas. “Hoy compartimos con todos”, dice Lucía. El gorrión vuela y las niñas aplauden despacito.
Parte 3: Un final tranquilo y feliz
Después del picnic, Sofía y Lucía se tumban sobre la manta. El sol les acaricia la cara. Escuchan el viento y el canto de los pájaros. Todo está tranquilo y bonito.
“Me gusta la primavera”, dice Sofía.
“A mí también. Todo es nuevo y alegre”, contesta Lucía.
Las niñas se dan la mano y cierran los ojos un momento. Sienten la hierba, el sol y la alegría de estar juntas. Saben que compartir y mirar la naturaleza hace que todo sea especial.
Al final del día, recogen su manta y sus cosas. Caminan despacio, contentas y tranquilas, llevando en el corazón la luz y la alegría del primer día de primavera.