Cargando...
Cuento sobre la primavera 3/4 años Lectura 7 min.

María y las diecisiete flores

María pasea por el jardín primaveral contando y cuidando flores, descubriendo pequeños seres y aprendiendo a ser responsable y curiosa.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Una niña de 4 años, alegre y maravillada, con coletas castañas claras, ojos brillantes y hoyuelos, lleva un abrigo amarillo pálido, botas de goma rojas y una pequeña cesta de mimbre; se inclina para contar flores y riega suavemente con una regadera azul cielo cuyas gotas brillan al sol; detrás, la madre (unos 30 años) sonríe desde la puerta con el pelo recogido y un delantal ligero, y una abuela (unos 65 años) observa con ternura sentada en un banco junto a una fuente, con vestido de flores y una taza de té; el jardín primaveral tiene césped cubierto de rocío, parterres multicolores (margaritas blancas, campanillas azules, pequeñas flores rojas y naranjas), un viejo árbol de hojas tiernas, una valla blanca y una fuente de piedra junto a una maceta roja; la niña está en el centro inclinada sobre una margarita, con luz matinal dorada filtrándose entre las hojas, atmósfera suave y primaveral; estilo visual: renderizado 3D cartoon en cel-shading, colores saturados pero suaves, contornos nítidos, texturas simples y expresiones exageradas y legibles para niños. reportar un problema con esta imagen

María se despertó con la luz suave del sol en la cara. Abrió la ventana y olió el aire templado. Hacía tiempo que no olía así. El invierno se había ido y el jardín sonreía.

Se puso su abrigo ligero y sus botas pequeñas. "Voy a ver las flores", dijo en voz baja. Tenía cuatro años y sus pasos eran alegres. Bajó las escaleras despacio, como quien sigue un secreto.

En la puerta, Mamá le dio una pequeña cesta. "Para las flores", dijo Mamá. "Coge con cuidado." María asintió con una sonrisa. La cesta olía a mimbre y a casa.

El jardín estaba brillante. La hierba estaba verde y mojada de rocío. Se sentía fresca en las manos. El viento movía las hojas y hacía un sonido suave, como un susurro. Los pajaritos cantaban en el árbol viejo. María los escuchó. "Hola, pajaritos", dijo. Los pajaritos contestaron con trinos felices.

María miró alrededor y vio una flor pequeña y amarilla junto al camino. Era una margarita tierna que se abría al sol. Se agachó con cuidado. "Uno", susurró. La tocó con la punta del dedo. Estaba tibia y suave.

Siguió caminando. Cerca de la valla, había un grupo de flores azules. Eran campanillas. María las contó despacio. "Dos, tres, cuatro." Las campanillas bailaban con el viento. María rió. El sonido era como campanitas.

Junto a la maceta roja estaba una flor morada. Olía dulce. Era pequeña, con pétalos como papel. María la miró con atención. "Cinco", dijo. La olió con cuidado. El olor le llenó la nariz y la hizo sonreír.

Mamá la observaba desde la cocina. Sonreía también. María sabía que debía cuidar las plantas. Recordó lo que Mamá le decía: "No arranques flores. Mira y cuenta." Ella quería ayudar. Miró la tierra y vio un regador. Estaba lleno de agua tibia. "¿Puedo regar?" preguntó María.

"Sí", dijo Mamá. "Con cuidado, poco a poco." María cogió el regador. El agua hizo un sonido como un río pequeño. Regó las plantas cerca, despacio. La tierra bebió el agua. La lluvia hecha por María brilló en la luz. Se sintió orgullosa.

En un rincón, apareció una flor blanca con puntitos rosas. Era delicada. Le llamó la atención. "Seis", dijo. Se inclinó y vio debajo de la flor una pequeña lombriz. No se asustó. La lombriz se movió en la tierra. María la observó con curiosidad. "Hola, lombriz", susurró. Mamá le explicó que la lombriz ayuda a las plantas a crecer. María acarició con la mirada la lombriz y pensó en ser amable con los seres pequeños.

Cerca de la verja, junto a la sombra, crecían flores rojas en grupo. Brillaban como pequeñas velas. María contó despacio. "Siete, ocho, nueve." Las flores rojas parecían saludarla. El aroma era tibio y dulce. María cerró los ojos un momento y respiró hondo. El aire supo a tierra y sol.

Al lado de la fuente, una flor naranja abrió sus pétalos como un sol pequeño. "Diez", dijo María. Quiso tocarlas todas, pero recordó que Mamá dijo que mejor mirar. Con la cesta, guardó alguna hoja seca que encontró para limpiar el sendero. Fue un gesto pequeño y responsable. Cada cosa en su lugar.

Mientras caminaba, vio unas flores pequeñas que se asomaban entre las piedras. Eran tímidas y blancas como la leche. María las contó otra vez, por si acaso. "Once, doce." Les dio una mirada cariñosa. A veces contaba dos veces para asegurarse. Le gustaba repetir.

La abuela llegó al jardín con una taza de té. "¿Qué haces, cielo?" preguntó con voz suave. "Cuento flores", respondió María. La abuela se sentó en el banco y miró el jardín con ella. "Que bonitas", dijo. María le mostró la cesta y la abuela dijo palabras de cariño. "Qué buena cuidadora eres", dijo. María se sintió grande por ayudar.

Siguió su paseo. Encontró una flor azul clara que brillaba como el cielo. "Trece", dijo. Y después una hoja con gotas de rocío que parecía una joya. Se la mostró a la abuela. Tocó las gotas con la lengua y rió. Estaba fría y dulce por un segundo.

María encontró un rincón con muchas florecillas juntas. Eran pequeñas y de muchos colores: rosa, amarillo, blanco. "Catorce, quince, dieciséis", contó. Las flores formaban una alfombra de colores. Se tumbó sobre el césped y miró las nubes. Las nubes pasaban despacio. El sol era una mano cálida en su frente.

En su recorrido, vio también que algunas hojas tenían manchas. No se asustó. Mamá le explicó que a veces las plantas necesitan tiempo para recuperarse. "Les damos agua y cariño", dijo Mamá. María asintió. Se sentía responsable y tranquila. Regó otra vez un poquito, y puso una pequeña señal hecha con una rama para recordar dónde regar mañana.

Cerca del seto, apareció una flor que nunca antes había visto. Tenía rayas suaves y olor fresco. "Diecisiete", dijo. La tocó con ternura. Pensó en lo grande que era el mundo y en todas las flores que no conocía todavía. Su curiosidad despertó, como las plantas después del invierno.

El sol empezó a bajar. La luz se volvió dorada. Mamá llamó a María para la merienda. "¿Cuántas flores has contado?" preguntó con una sonrisa. María miró su cesta y el jardín lleno. Contó otra vez en voz baja. "Diecisiete flores", dijo. Mamá la abrazó y le mostró cómo guardar las herramientas. Era importante dejar el jardín limpio.

Antes de entrar, María se agachó y sopló sobre una flor de diente de león. Las semillas volaron en el aire como pequeñas naves. María las siguió con la mirada. "Adiós, semillas", dijo. Pensó que quizás viajarían lejos y harían crecer nuevas flores.

En la noche, al acostarse, María miró por la ventana. El jardín estaba tranquilo. Las flores cerraban sus pétalos. Ella pensó en todas las cosas que había sentido ese día: la suavidad de los pétalos, el canto de los pájaros, la frescura del agua, el gusto del aire. Se quedó con la sensación de haber ayudado.

"Quiero ver qué traerá el verano", murmuró María antes de dormir. Sintió curiosidad y calma. Supo que cuidando el jardín, cuidaba el mundo un poquito. Cerró los ojos con una sonrisa y soñó con flores nuevas, con abejas amigas y con el sol que volvería mañana.

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Templado
Que no está ni muy frío ni muy caliente, un poco caliente.
Mimbre
Material flexible de plantas, usado para hacer cestas.
Rocío
Pequeñas gotas de agua que aparecen en las plantas por la mañana.
Susurro
Sonido muy suave, como hablar bajito al oído.
Trinos
Los cantos rápidos y alegres que hacen los pájaros.
Regador
Objeto que se usa para echar agua a las plantas.
Lombriz
Animal pequeño que vive en la tierra y ayuda a las plantas.
Maceta
Recipiente donde se pone tierra y una planta para crecer.
Verja
Estructura de metal o madera que sirve como cerca.
Alfombra
Capa de muchas flores juntas que parece un tapiz en el suelo.
Puntitos
Pequeños puntos que se ven en la flor, como manchitas.
Responsable
Persona que cuida algo con atención y cumple tareas.
Rayas
Líneas largas y delgadas que van juntas en la flor.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

Para leer a continuación en Cuentos sobre la primavera para 3/4 años

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.