Es de mañana. El sol entra por la ventana. La luz es suave. El aire huele a tierra mojada. Luna tiene 3 años. Luna mira afuera. Escucha “pío, pío”. Un gorrión canta en la rama. La mamá sonríe y dice: “Es primavera”. Luna repite: “Pri-ma-ve-ra”. Le gusta esa palabra. Suena como una canción.
Desayunan juntas. Pan tostado. Mermelada de fresa. Leche calentita. Luna lame un poco de mermelada del dedo. Se ríe. “Roja, como una flor”, dice. La mamá asiente. “Hoy veremos flores. Y haremos una tira de las estaciones”. Luna abre mucho los ojos. “¿Una tira?”. “Sí”, dice la mamá. “Una larga, larga. Para primavera, verano, otoño e invierno”.
Se visten. Chaqueta ligera. Botas de agua. Hay charcos pequeños en la acera. Luna pisa un charco despacito. “Plaf”. El agua hace círculos. La brisa es fresca y dulce. Caminan hasta el parque. Huele a hierba. El cielo está claro. Hay nubes blanditas, como algodón.
En el parque, Luna ve margaritas. Son blancas y amarillas. “Hola, flores”, susurra. Se acerca. Quiere arrancar una. La mano se detiene. La mamá le dice suave: “La flor vive aquí. La miramos. La olimos. Y la cuidamos”. Luna asiente. Acerca la nariz. “Huele rico”, dice. El gorrión canta otra vez. Una abeja pasa zumbando lejos. “Zzz”. La miran desde lejos. No la molestan. “La abeja trabaja”, dice la mamá. “Hace miel. La respetamos”. Luna mueve la cabeza con cuidado. “Sí”.
Ven un caracol en el camino. Va lento, muy lento. “Hola, caracol”, dice Luna. “Caminamos alrededor”, dice la mamá. “Para no pisarte”. Caminan despacio. El caracol sigue su paseo tranquilo. Luna se siente grande. Se siente cuidadora. Se siente amable.
Se sientan en un banco. El sol calienta la cara. “¿Qué pasa en primavera?”, pregunta la mamá. Luna piensa. “Salen flores”, dice. “Y pajaritos”. “Muy bien”, dice la mamá. “Y en verano, hace calor”. Luna sonríe. “Helado”. “Sí”, ríe la mamá. “Y agua. Y sombrero”. “¿Y en otoño?”, pregunta Luna. La mamá recoge una hoja del suelo. Es marrón y crujiente. “Caen hojas”, dice. “Y en invierno nos abrigamos. La tierra descansa”. Luna repite despacio: “Primavera, verano, otoño, invierno”.
Regresan a casa. La mesa está limpia. La mamá saca un rollo de papel. Lo extiende largo, largo. “Esta es nuestra tira de las estaciones”, dice. Luna aplaude. Sacan lápices de colores. Sacan pegamento. Sacan un poco de algodón.
En la parte de primavera, Luna dibuja flores. Una margarita. Un tulipán rojo. Un pajarito pequeño. La mamá dibuja una nube suave. Luna pega algodón en la nube. “Es blandita”, dice. “Como un abrazo”.
En la parte de verano, Luna dibuja un sol grande. Es amarillo y brillante. Dibuja también una jarra de agua. “Para beber”, dice. La mamá dibuja un sombrero. Luna pega un trozo de papel azul. “El agua del mar”, dice, contenta.
En la parte de otoño, dibujan hojas que caen. Verdes, naranjas, marrones. La mamá dibuja una calabaza redonda. Luna hace puntitos como lluvia fina. “A veces llueve”, dice. “Sí”, dice la mamá. “La lluvia ayuda a las plantas”.
En la parte de invierno, dibujan una bufanda. Dibuja una taza con vapor. “Chocolate caliente”, dice Luna. La mamá dibuja una ventana cerrada. Adentro, una planta en una maceta. “También cuidamos las plantas en casa”, dice. Luna les da un “gracias” a todas las plantas. “Gracias por crecer”.
Cuando acaban, miran la tira. Es larga y bonita. La cuelgan bajito, en la pared. Luna puede tocar con la punta de los dedos. Señala y dice despacio: “Primavera. Verano. Otoño. Invierno. Y otra vez primavera”. La mamá sonríe. “Todo vuelve”, dice. “Todo vive. Lo cuidamos”.
Se hace la tarde. La luz es dorada. Luna riega la planta de la ventana con muy poquita agua. “Despacito”, dice la mamá. “Para no ahogarla”. Luna asiente. “Con cariño”.
Llega la noche. Luna se lava las manos. Se pone el pijama. Se mete en la cama. Mira la tira de las estaciones. Está ahí, tranquila. “Hola, primavera”, susurra. “Gracias, flores. Gracias, pajaritos”. La mamá le da un beso en la frente. “Mañana veremos algo nuevo”, dice. Luna sonríe con los ojos cerrados. El gorrión ya duerme. El caracol también. La casa respira despacito. Luna sueña con nubes de algodón. Todo está en paz. Y la primavera canta bajito.