Capítulo 1: ¡Hola, Circo!
—¡Mamá, mamá! —grita Nico con una gran sonrisa—. ¡Hoy vamos al circo, mamá!
—Sí, Nico —dice mamá—, hoy veremos payasos, animales y magia.
—¡Quiero verlo todo! —Nico da saltitos—. ¿Puedo tocar la nariz del payaso?
—Tal vez, Nico, pero primero vamos a sentarnos —responde mamá.
Entra una señora con un sombrero grande.
—¡Bienvenidos al circo! —saluda la señora—. ¿Quieres ayudarme, pequeño?
—¡Sí, sí, sí! —contesta Nico muy contento.
La señora le da una varita de cartón.
—Ahora eres el ayudante del circo, Nico —le dice la señora sonriendo.
Nico ríe y agita la varita.
—¡Mira, mamá! ¡Soy mágico! —dice.
Capítulo 2: El domador valiente y el perrito travieso
De pronto, entra el domador de animales. Se llama Don Pepe. Tiene bigote y un sombrero amarillo.
—¡Hola, Nico! —dice Don Pepe—. ¿Quieres conocer a mi perrito, Chispa?
Nico aplaude fuerte.
—¡Sí, quiero conocer a Chispa!
Chispa es un perrito pequeño con manchas. Corre muy rápido y da vueltas en el suelo.
—Chispa, salta —dice Don Pepe.
Chispa salta, pero cae de barriga. Nico ríe.
—Chispa, da la pata —dice Don Pepe.
Chispa da la pata a Don Pepe, pero también a Nico, y luego a mamá. Todos se ríen.
—Chispa, rueda —dice Don Pepe.
Chispa rueda y rueda... ¡hasta que se marea y se sienta en el regazo de Nico!
—¡Oh, Chispa, eres gracioso! —dice Nico mientras lo abraza.
Capítulo 3: Payasos, risas y pasteles
De repente, entran dos payasos con zapatos grandes y narices rojas.
—¡Hola, Nico! —gritan los payasos—. ¿Sabes hacer muecas?
Nico saca la lengua y pone cara de pez. Los payasos también.
—¡Qué cara más divertida! —se ríen.
Los payasos traen una bandeja de pasteles falsos.
—¿Quieres un pastel, Nico? —preguntan.
—¡Sí! —contesta Nico.
El payaso le da un pastel, pero… ¡salta confeti por todas partes!
—¡Oh! —dice Nico, sorprendido—. ¡Ese pastel tiene sorpresa!
Mamá aplaude, Don Pepe aplaude, Chispa ladra contento y los payasos saltan.
—¡El circo es mágico! —dice Nico muy feliz.
—¡Sí! —responden todos—. ¡El circo es divertido y lleno de alegría!
Y todos se abrazan mientras el circo sigue sonriendo, lleno de risas y colores.