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Cuento de circo 5/6 años Lectura 9 min.

Nico y el circo de las sonrisas

Nico, un niño curioso y valiente, sueña con ser parte del circo y, al conocer a los divertidos artistas, descubre que tiene un talento especial que lo convierte en el centro de atención. Juntos, vivirán una aventura llena de risas y magia en el Gran Circo de las Sonrisas.

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Un niño de 6 años, Nico, con cabello rizado y redondo como espaguetis, lleva una camiseta grande con un león dibujado. Tiene ojos brillantes de alegría y una gran sonrisa que ilumina su rostro. Nico hace ruidos de animales, rodeado de sus amigos animales que bailan a su alrededor. A su lado, un payaso alegre llamado Tino, con una nariz roja grande y zapatos gigantes, hace muecas riendo. Lila, una niña de 8 años con un tutú rosa y plumas en el cabello, camina sobre una cuerda a unos metros sobre ellos, observándolos con una sonrisa alentadora. El escenario es una gran carpa de circo colorida, con rayas rojas y azules, llena de luces brillantes y globos flotantes. Espectadores maravillados, niños y adultos, están sentados en bancos de madera, riendo y aplaudiendo. La escena muestra a Nico en el centro, rodeado de animales que bailan y se divierten, mientras el público ríe y aplaude, creando una atmósfera festiva y alegre de circo. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: El circo llega a la ciudad

¡Todos en el pueblo estaban muy emocionados! Esa mañana, grandes camiones de colores, carpas rojas y azules, y carritos llenos de globos habían llegado al parque. ¡Era el circo! El circo se llamaba "El Gran Circo de las Sonrisas". Los niños corrían y saltaban, y los adultos sonreían al ver el espectáculo preparándose.

Entre todos los niños, había un pequeño muy curioso. Se llamaba Nico y tenía solo cinco años. Nico tenía el pelo rizado como espaguetis y los ojos grandes como monedas. Siempre llevaba una camiseta con un león dibujado, porque decía que era valiente como un león. Nico saltaba de alegría al ver el circo. “¡Quiero ver a los payasos! ¡Quiero ver a los elefantes! ¡Quiero ver a los trapecistas!” gritaba mientras daba vueltas sobre sí mismo.

Cuando la gran carpa estuvo montada, una voz muy fuerte y alegre llamó la atención de todos. “¡Bienvenidos al Gran Circo de las Sonrisas! ¡Soy Don Bigote, el director más divertido del mundo!” Don Bigote tenía un bigote tan grande que parecía una escoba y siempre llevaba un sombrero enorme. Don Bigote hacía reír a todos solo con su manera de hablar y de mover sus grandes manos.

Nico miró a Don Bigote con los ojos brillando. “¡Quiero conocer a todos! ¡Quiero ayudar! ¡Quiero ser del circo!” decía mientras saltaba de emoción. Su mamá le dijo: “Vamos a saludar y preguntar si puedes ayudar”. Nico corrió, corrió y corrió, casi como un perrito alegre, hasta llegar a Don Bigote.

“¡Hola, Don Bigote! ¿Puedo ayudar en el circo? ¡Yo quiero aprender todo!” gritó Nico muy fuerte. Don Bigote bajó su sombrero, miró a Nico y, con una gran sonrisa, dijo: “¡Claro que sí, pequeño león! Pero primero, tienes que conocer a mi equipo divertido”.

Capítulo 2: Conociendo a los artistas

Don Bigote llevó a Nico por la carpa. Había colores por todas partes. Todo era rojo, azul, amarillo y verde. Los payasos practicaban trucos, los malabaristas lanzaban pelotas al aire, y los trapecistas volaban como pájaros.

Primero, conocieron a Tino, el payaso. Tino tenía una nariz roja como una manzana y zapatos tan grandes que parecían barcos. “¡Hola, Nico! ¿Quieres una nariz roja como la mía?” preguntó Tino. Se la puso a Nico y los dos se miraron en un espejo. ¡Qué risa! Nico parecía un tomate pequeño con pies. “¡Ahora eres el payaso Nico!” dijo Tino, y los dos se rieron hasta que les dolió la barriga.

Después, Don Bigote presentó a Lila, la equilibrista. Lila caminaba sobre una cuerda muy alta. Llevaba un tutú rosa y tenía plumas en el pelo. “¿Te gustaría probar, Nico?” preguntó Lila. Le dio una cuerda en el suelo y juntos caminaron, muy despacito, como si fueran gatos. Nico puso un pie, luego otro, y otro, y otro, ¡hasta llegar al final! “¡Bravo, Nico!” gritó Lila. Nico se sentía muy orgulloso.

Luego, conocieron a Manu, el malabarista. Manu lanzaba tres pelotas, después cinco, después siete. ¡Parecía que tenía ocho brazos! Nico intentó lanzar dos pelotas, pero una cayó sobre su cabeza y la otra rodó por el suelo. Manu rió y le enseñó a lanzar solo una pelota. “¡Eres el malabarista más pequeño del circo!” decía Manu, y todos aplaudían.

Nico se sentía feliz. Todos los artistas del circo eran amables y alegres. Cada uno tenía un talento especial, pero todos compartían una cosa: les encantaba hacer reír y soñar a la gente.

Capítulo 3: El talento escondido de Nico

Don Bigote miró a Nico con sus grandes ojos. “¿Y tú, Nico? ¿Tienes un talento secreto?” preguntó. Nico pensó, pensó y pensó. “Creo que no…” dijo, un poco triste. Pero Tino, el payaso, le dijo: “Todos tenemos un talento especial. ¡A veces sólo hay que buscarlo!”

De repente, Nico vio a los animales del circo. Había un perrito pequeño, una cabra que saltaba, y un loro que cantaba. Nico se acercó y empezó a hacer ruidos de animales: “¡Guau guau! ¡Beeee! ¡Kikirikí!” Los animales se acercaron a él y empezaron a seguirle. Nico andaba como perro, saltaba como cabra y chillaba como loro. Los animales le seguían haciendo exactamente lo mismo.

Los artistas se acercaron. Tino, Lila, Manu y Don Bigote se pusieron a mirar. Nico hacía ruidos y gestos, los animales le seguían, y todos empezaron a reír y aplaudir. Don Bigote gritó: “¡Bravo, Nico! ¡Tienes el talento más divertido! ¡Eres el niño que hace reír a los animales!”

Nico reía sin parar. Los animales hacían piruetas, saltaban y bailaban con él. Tino le puso una capa y Manu una corona de globos. “¡Eres el rey del circo animal!” decían todos, y Nico se sentía el niño más feliz del mundo.

Capítulo 4: El gran espectáculo

Llegó el gran día del espectáculo. La carpa se llenó de gente. Había abuelos, padres, niños y niñas. Todos miraban con los ojos muy abiertos y las bocas muy grandes, esperando la magia del circo.

Don Bigote salió al centro del escenario y gritó: “¡Bienvenidos al Gran Circo de las Sonrisas! Hoy tenemos una sorpresa muy, muy especial. ¡Nuestro pequeño amigo Nico va a presentar su espectáculo!” Todo el público aplaudió y gritó: “¡Bravo, Nico! ¡Bravo, Nico!”

Nico salió con su capa, su corona de globos y su nariz roja. Los animales estaban a su lado. Nico gritó: “¡Animales, a bailar!” y todos, animales y Nico, empezaron a saltar, correr, rodar y hacer ruidos graciosos. El loro cantaba, la cabra bailaba, el perrito daba vueltas y Nico hacía caras y sonidos divertidos.

El público no paraba de reír. Los niños se agarraban la barriga de tantas carcajadas. Los abuelos aplaudían y los papás tomaban fotos. Los artistas del circo bailaban detrás de Nico, haciendo piruetas y saltos. Tino se ponía la peluca al revés, Lila caminaba sobre las manos y Manu lanzaba globos al aire.

De repente, el perrito saltó sobre Nico y le lamió la cara. Nico se cayó, rodó como un croissant y se levantó riendo. Todos gritaron: “¡Bravo, Nico!” y “¡Más, más, más!”

Al final del espectáculo, Don Bigote abrazó a Nico frente a todos. “Hoy hemos aprendido que todos tenemos un talento especial. A veces está escondido, pero con amigos, alegría y un poco de locura, ¡todo es posible!”

Nico miró a sus nuevos amigos, a los animales y al público. Se sentía valiente como un león, divertido como un payaso y feliz como nunca. “¡Viva el circo! ¡Viva la alegría! ¡Viva Nico!” gritó Don Bigote, y todos saltaron, bailaron y celebraron juntos, llenos de risas y abrazos.

Desde ese día, Nico fue el pequeño artista del circo, el niño que hacía reír a todos, personas y animales. Y cada vez que el circo llegaba a una nueva ciudad, Nico saludaba con una gran sonrisa y decía: “¡Venid, venid, que aquí todos podemos brillar y reír!”

Y así, el Gran Circo de las Sonrisas siguió viajando, repartiendo felicidad, magia y mucha, mucha diversión, con Nico, el niño del talento más divertido, siempre en el centro de la pista.

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Circense
Relativo a un circo o a las actividades que se realizan en él.
Equilibrista
Persona que realiza acrobacias en una cuerda alta o en otros aparatos, manteniendo el equilibrio.
Malabarista
Persona que lanza objetos al aire y los atrapa, haciendo trucos con ellos.
Piruetas
Giros o vueltas que se hacen en el aire, generalmente en acrobacias.
Audiencia
Conjunto de personas que asisten a un espectáculo o evento.
Capa
Prenda de vestir que se lleva sobre los hombros, usualmente sin mangas, que puede ser larga o corta.

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