Cargando...
Cuento de circo 5/6 años Lectura 7 min.

Pablo, el pequeño héroe del circo

Pablo, un niño con máscara de payaso, pasa un día en el circo como ayudante especial, revisando la seguridad, resolviendo contratiempos con artistas y animales y aprendiendo la importancia de escuchar y colaborar.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Un niño de 6 años, Pablo, alegre y concentrado, rostro redondo, cabello castaño corto y manchas de pintura roja en las mejillas, lleva una chaqueta a rayas azul y amarilla con una estrella bordada y agacha mientras tira delicadamente de un cubo metálico lleno de confeti de la trompa de un elefantito; detrás a la derecha, Don Ernesto, director del circo de unos 50 años con bigote gris, sombrero de ala ancha y chaqueta roja con botones dorados, aplaude con mirada benévola; a la izquierda, Bombo el payaso acróbata, de unos 30 años con cara pintada, peluca rizada roja, traje de lunares y zapatos enormes, hace una pirueta lanzando confeti; el elefantito Trompitas, pequeño y de piel gris, con ojos suaves y oreja levantada, tiene la trompa atrapada en un cubo plateado lleno de confeti y muestra postura sumisa y agradecida; todo ocurre bajo una gran carpa roja y blanca sobre una pista circular de madera, con luces cálidas y linternas de colores, confeti multicolor cayendo, en un momento feliz y animado de rescate y ayuda mutua. reportar un problema con esta imagen

Primera parte: Un día especial en el circo

Pablo se despertó temprano, con el corazón latiendo fuerte de emoción. ¡Hoy era su día en el circo! No como espectador, sino como ayudante especial. Antes de salir de casa, Pablo se miró al espejo y ajustó su máscara de payaso, que tenía una nariz roja y unos bigotes azules de fieltro. Se la había hecho su abuela y, cada vez que la ponía, no podía dejar de reírse al verse tan gracioso.

—¡Mamá, mira mi cara de payaso travieso! —dijo Pablo, haciendo una mueca y saltando.

—¡Estás perfecto para el circo, mi campeón! —le contestó su mamá, dándole un abrazo.

Cuando llegaron, el circo ya estaba lleno de color y de risas. Los focos iluminaban la gran carpa y el olor a palomitas flotaba en el aire. Pablo fue recibido por Don Ernesto, el director, que llevaba un sombrero gigante y un lazo de lunares.

—¡Hola, Pablo! Hoy eres nuestro ayudante especial. Pero primero, ven conmigo, tenemos una misión importante: ¡revisar el plan de seguridad del circo!

Pablo asintió muy serio, aunque por dentro tenía ganas de saltar y bailar. Antes de empezar, Don Ernesto le entregó un silbato dorado.

—Si ves algo curioso, sopla el silbato. Así todos sabrán que hay que prestar atención.

Pablo se lo colgó al cuello, sintiéndose ya parte del equipo.

Segunda parte: Un payaso acrobático y un lío con los elefantes

En la pista, mientras los malabaristas practicaban lanzando pelotas de colores, Pablo seguía a Don Ernesto por las coloridas cortinas que llevaban a los camerinos. De repente, chocaron con una montaña de zapatos gigantes.

—¡Cuidado, vienen pies enormes! —gritó una voz divertida.

Era Bombo, el payaso acrobata, que estaba intentando ponerse unos zapatos tan grandes que casi no podía caminar. Pablo se rió tan fuerte que el silbato saltó.

—¡Hola, Bombo! —saludó Pablo—. ¿No te caes con esos zapatos?

—¡Me caigo, pero con estilo! —respondió Bombo, haciendo una voltereta y aterrizando en una montaña de cojines.

Don Ernesto sacudió la cabeza riendo.

—Bombo, ¿recuerdas el plan de seguridad? Hoy Pablo nos ayuda a revisarlo.

Bombo hizo una reverencia.

—¡Por supuesto! Siempre reviso que mis narices de repuesto estén en su sitio, por si acaso me estornudo una.

Justo en ese momento, se oyó un barrito fuerte. Los elefantes estaban ensayando su desfile, pero uno de ellos, el pequeño Trompitas, se había metido la trompa en un cubo de confeti.

—¡Oh, no! ¡Trompitas ha quedado atrapado! —exclamó Pablo.

Rápidamente, Pablo corrió, se agachó y con mucho cuidado tiró del cubo, mientras Bombo hacía ruidos de trompeta para animar a Trompitas. Al fin, el cubo salió volando y el confeti cayó sobre todos.

—¡Confeti para todos! —gritó Bombo, y los elefantes aplaudieron con las orejas.

Don Ernesto sonrió.

—Muy bien, Pablo. Has estado atento y has ayudado. ¡Eso es parte de la seguridad!

Tercera parte: Pérdidas, risas y un gran invento

Pablo siguió revisando todo, con su máscara y su silbato. Fue a ver a los equilibristas, que practicaban sobre la cuerda floja. Miró si la red estaba bien puesta y sopló el silbato cuando vio un zapato suelto.

—¡Atención! —avisó Pablo—. ¡Un zapato rebelde puede ser un peligro!

Todos aplaudieron la atención de Pablo y el zapato fue atado con un gran lazo rosa.

Más tarde, en los camerinos, Pablo encontró a Bombo buscando algo.

—¿Qué pasa, Bombo?

—He perdido mi nariz de repuesto. ¡Y la necesito para el gran salto mortal de la risa!

Pablo se agachó y miró por debajo de las mesas, entre las pelucas y los botes de maquillaje. De pronto, vio algo rojo y redondo debajo de la silla de un león de peluche.

—¡Aquí está! —gritó Pablo, triunfante.

Bombo se puso la nariz extra y, para agradecerle, le enseñó a Pablo a hacer un truco: andar hacia atrás como un cangrejo y lanzar caramelos al aire.

Mientras practicaban, Don Ernesto apareció.

—¡Ya casi es la hora del espectáculo! ¿Todo está en orden, Pablo?

—¡Sí! Las redes están listas, los zapatos atados y las narices… ¡doblemente revisadas!

Don Ernesto lo miró con orgullo.

—Buen trabajo, Pablo. Escuchaste y ayudaste a todos. Eso es lo más importante en el circo.

Cuarta parte: Un final de paz y alegría

Llegó el momento del gran número. Las luces bajaron y el presentador anunció:

—¡Hoy, el ayudante especial del circo nos va a mostrar un truco de paz y alegría!

Pablo, con su máscara de bigotes azules y el silbato dorado, salió a la pista. Bombo se le acercó y le dio un pequeño drapeau blanco.

—Esto es para ti, Pablo. Hoy has traído paz y risas al circo. ¡Y eso merece un aplauso!

Pablo agitó el drapeau blanco, mientras todos los artistas y animales lo rodeaban. Los elefantes levantaron las trompas, los payasos hicieron piruetas y los malabaristas lanzaron pelotas blancas al cielo.

—¡Viva Pablo, el gran ayudante! —gritó Bombo, haciendo una voltereta triple.

Pablo se sintió feliz y orgulloso. Había escuchado a todos, ayudado cuando hacía falta y, sobre todo, había llenado el circo de alegría y de paz.

Cuando terminó el espectáculo, Don Ernesto le puso el sombrero gigante sobre la cabeza.

—Hoy eres el héroe del circo, Pablo. Gracias por escuchar y por cuidar de todos nosotros.

Pablo sonrió y, antes de irse a casa, hizo una última reverencia a la pista, prometiendo volver algún día para seguir repartiendo risas, escuchando a todos y agitando su drapeau de paz.

Y así, entre aplausos, confeti y narices rojas, terminó el día más divertido de Pablo en el circo.

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Circo
Lugar con carpa donde hay actos, payasos y animales para divertir.
Máscara
Objeto que se pone en la cara para cambiar la apariencia.
Carpa
La gran tienda donde se hacen los espectáculos del circo.
Palomitas
Maíz reventado y crujiente que se come en el espectáculo.
Focos
Luces fuertes que iluminan la pista y a los artistas.
Camerinos
Cuartos donde los artistas se preparan y se visten.
Silbato dorado
Un silbido de metal que suena para llamar la atención.
Trompa
Parte larga y flexible de un elefante que usa para agarrar.
Confeti
Pequeños papeles de colores que se lanzan en las fiestas.
Equilibristas
Artistas que caminan o actúan manteniendo el equilibrio.
Cuerda floja
Cuerda alta donde caminan los equilibristas con cuidado.
Red
Tela fuerte que se pone debajo para atrapar si se cae alguien.
Zapato suelto
Zapato que no está bien puesto y puede causar una caída.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.