Luna se despierta con una gran sonrisa. Mamá dice: “Hoy vamos a la piscina”. Luna aplaude. “¡Sí, sí! Piscina, agua, ¡splash!”
Su mejor amiga Sofi la espera en la puerta. Luna corre y la abraza. “¡Hola, Sofi!”, dice Luna. Sofi responde: “¡Vamos a nadar juntas!”
Las dos caminan de la mano. El sol brilla, el aire es suave. La piscina es grande y azul. Hay niños y niñas. Todos ríen y juegan.
Luna mira el agua. “Agua fría”, dice Luna. Sofi toca el agua. “Sí, fría, pero divertida”, dice Sofi. Luna mete un pie, luego el otro. Sofi la ayuda. “Poco a poco”, dice Sofi. Luna se siente feliz.
En la piscina, Luna chapotea. “Splash, splash”, dice Luna. Sofi ríe. Saltan, mueven los brazos, hacen burbujas. “Mira, Luna, nado como un pececito”, dice Sofi. Luna prueba también. “¡Yo también pececito!”, dice Luna.
De pronto, llega la estrella del deporte, Paula la nadadora. Paula sonríe y dice: “¿Quién quiere jugar conmigo? Vamos a ver quién puede hacer la ola más grande juntos”.
Luna mira a Sofi. Sofi asiente. “¡Sí!”, dicen las dos. Todos los niños se toman de la mano, hacen una ola grande. “¡Juntos somos fuertes!”, dice Paula. Luna ríe, Sofi ríe, todos ríen.
Paula aplaude. “Muy bien, equipo. Jugar juntos es divertido”, dice Paula. Luna abraza a Sofi. “Jugar, nadar, amigos”, dice Luna. Sofi la abraza. El corazón de Luna está lleno de alegría.
Al final, Luna le dice a mamá: “Me gusta nadar. Me gusta jugar con amigos”. Mamá sonríe y le da un beso. “El deporte es bonito cuando se hace con amigos”, dice mamá. Luna cierra los ojos, feliz y tranquila.