Un día, Juanito y su amiga Ana jugaban en el parque. Juanito amaba la gimnasia. "¡Quiero ser un gran campeón!", decía siempre.
Ana sonrió. "¡Tú puedes, Juanito!".
En el parque había una barra alta. Juanito la miraba. "Es muy alta", dijo con un poco de miedo.
Ana lo animó. "¡Tú puedes saltar, Juanito! Yo estoy aquí".
Juanito respiró hondo. "Está bien, lo intentaré".
Juanito corrió hacia la barra. Saltó. "¡Sí!", gritó cuando llegó al otro lado.
Ana aplaudió. "¡Lo hiciste, Juanito!".
Juanito estaba feliz. "Gracias, Ana. Tú me ayudas mucho".
Ana dijo, "Juntos, siempre podemos".
Juanito abrazó a Ana. "El deporte es divertido con amigos".
Juanito aprendió que el esfuerzo y la amistad son importantes. Ana y Juanito siguieron jugando, riendo bajo el sol.
La barra alta ya no daba miedo. Juanito era valiente. Y con Ana, siempre era más fácil.
"¡Vamos a seguir jugando!", dijeron juntos.
Y así, Juanito y Ana disfrutaron del día, juntos, felices.