Hoy hace sol y los niños están contentos. Ana, Luis y Mateo van al parque. Ana lleva su silla de ruedas, Luis lleva su pelota y Mateo lleva su gorra azul. Todos sonrĂen.
De pronto, aparece un animal mágico. Es un conejo con zapatillas deportivas y una bufanda brillante. El conejo salta y dice:
—¡Hola! Me llamo Brinco. ¡Me encanta el deporte! ¿Jugamos juntos?
Los niños rĂen y dicen:
—¡SĂ, Brinco! ¡Vamos a correr y saltar!
Brinco enseña a los niños cómo calentar los brazos y las piernas.
—Uno, dos, uno, dos, —dice Brinco.
Ana mueve sus brazos fuerte, Luis salta alto, Mateo rueda rápido. Todos se ayudan.
—¡Muy bien, Ana! —dice Luis.
—¡Vamos juntos! —dice Mateo.
De repente, el cielo se pone gris. Empieza a llover.
—¡Oh no! ¡Hoy es la carrera! —dice Ana.
Brinco sonrĂe y dice:
—¡No pasa nada! Podemos jugar bajo el árbol.
Corren bajo el árbol grande. La lluvia hace música suave.
—¡La carrera sigue! —grita Mateo.
Todos se animan. Juegan, corren, ruedan, saltan y se ayudan.
Al final, Brinco dice:
—¡Qué bien lo hemos hecho! El deporte es jugar juntos y nunca rendirse.
Los niños aplauden. Todos están contentos y se sienten fuertes y felices.