Capítulo 1: La llegada de la primavera
En un pequeño pueblo, vivía una niña llamada Sofía. Sofía tenía cuatro años y le encantaba jugar en el parque. Un día, su maestra, la señora Clara, les dijo a todos los niños:
—¡Hoy comienza la primavera! Vamos a hacer un jardín en la escuela.
Sofía sonrió y dijo:
—¡Qué divertido! ¿Qué vamos a plantar, señora Clara?
La señora Clara respondió:
—Vamos a plantar flores, verduras y muchas cosas más. La primavera es una época especial.
Los amigos de Sofía, Lucas y Ana, estaban muy emocionados también. Lucas dijo:
—¡Yo quiero plantar girasoles! Son altos y amarillos.
Ana agregó:
—Y yo quiero plantar fresas. ¡Son ricas y dulces!
Sofía pensó un momento y dijo:
—Yo quiero plantar tulipanes. Son de muchos colores.
Capítulo 2: Preparando el jardín
Al día siguiente, todos los niños llegaron a la escuela con sus macetas y semillas. La señora Clara les explicó cómo hacer un jardín.
—Primero, necesitamos tierra. Todos a ayudar a llenar las macetas, ¡vamos!
Sofía, Lucas y Ana llenaron las macetas con tierra. Sofía dijo:
—¡Es como hacer un pastel de tierra!
—Sí, ¡y después le ponemos las semillas! —exclamó Lucas.
La señora Clara les mostró cómo plantar las semillas.
—Hacemos un pequeño agujero, ponemos la semilla y cubrimos con tierra. Luego, regamos un poquito.
Sofía y sus amigos trabajaron juntos. Sofía dijo:
—¡Mira, estoy plantando mi tulipán!
Cuando terminaron, el jardín estaba lleno de macetas. Sofía se sintió muy feliz. La señora Clara sonrió y dijo:
—¡Buen trabajo, niños! Ahora esperaremos a que crezcan.
Capítulo 3: La magia de la primavera
Pasaron los días y Sofía visitaba su jardín todos los días. Un día, vio algo sorprendente.
—¡Miren, mis tulipanes están saliendo! —gritó Sofía.
Lucas y Ana vinieron corriendo.
—¡Es verdad! —dijo Lucas—. ¡Son hermosos!
Ana miró sus fresas y dijo:
—¡Y mis fresas también están creciendo! ¡Ya puedo verlas!
La señora Clara les explicó:
—Los días son más largos y el sol brilla más en primavera. Las plantas crecen porque tienen luz y agua.
Sofía preguntó:
—¿Y los animales también saben que es primavera?
La señora Clara respondió:
—Sí. Muchos animales salen de sus escondites. Las mariposas, las aves y las abejas están muy felices.
Sofía sonrió y dijo:
—Quiero ver mariposas. ¡Son tan bonitas!
Un día, mientras jugaban en el parque, Sofía vio una mariposa volando.
—¡Mira, una mariposa! —gritó Sofía.
Lucas y Ana la siguieron. La mariposa danzaba entre las flores. Sofía dijo:
—¡Es como si estuviera bailando!
Al final del día, Sofía se sintió muy feliz. Había aprendido sobre la primavera, las plantas y los animales.
—¡La primavera es mágica! —dijo Sofía.
Y así, con una sonrisa en su rostro, Sofía supo que siempre podría disfrutar de la belleza de la primavera.