Capítulo 1: La gran idea de Nico
Nico era un niño de cuatro años que vivía en una casa muy bonita, llena de luces de colores y adornos de Navidad. Las paredes estaban decoradas con guirnaldas brillantes, y en el rincón de la sala había un gran árbol de Navidad con muchas bolas de colores y una estrella muy grande en la punta.
Un día, mientras miraba el árbol, Nico tuvo una gran idea. "¡Quiero hacer una sorpresa especial para la abuela!", pensó. La abuela siempre le hacía galletas deliciosas y le leía cuentos antes de dormir. Nico quería hacer algo bonito para ella.
Nico decidió que haría un dibujo muy grande y bonito para la abuela. "Será el mejor regalo de Navidad", pensó con una gran sonrisa.
Capítulo 2: Los preparativos de Nico
Nico fue a su habitación y buscó su caja de colores. Tenía muchos colores: rojo, azul, amarillo, verde y muchos más. Se sentó en el suelo con una hoja de papel muy grande y comenzó a dibujar.
Primero, dibujó un árbol de Navidad lleno de luces y bolas. Luego, dibujó a la abuela con una gran sonrisa. Nico estaba muy contento con su dibujo, pero algo le faltaba. "Necesito algo más especial", pensó.
De repente, escuchó un ruido. Era su amigo Leo, que tocaba la puerta. Leo también tenía cuatro años y le encantaba visitar a Nico.
—¡Hola, Nico! —dijo Leo—. ¿Qué estás haciendo?
—Estoy haciendo un dibujo para la abuela —respondió Nico—. Pero necesito algo más especial.
Leo pensó un momento y luego sonrió. —¡Ya sé! Podemos ponerle purpurina para que brille como las luces de Navidad.
Nico pensó que era una idea estupenda. —¡Sí, purpurina! ¡Eso será perfecto!
Capítulo 3: El regalo perfecto
Nico y Leo fueron a buscar purpurina. Encontraron un frasco lleno de purpurina dorada en la caja de manualidades. Con mucho cuidado, esparcieron la purpurina sobre el dibujo. Ahora brillaba mucho y parecía muy mágico.
Cuando terminaron, miraron el dibujo con orgullo. Era muy bonito y especial, justo como querían.
—¡La abuela estará muy feliz! —dijo Leo.
—Sí, será una sorpresa de Navidad maravillosa —añadió Nico.
Ese día, la abuela vino a visitar a Nico. Cuando vio el dibujo, su cara se llenó de alegría.
—¡Oh, qué hermoso dibujo! —exclamó la abuela—. Es el mejor regalo de Navidad que he recibido.
Nico sonrió y abrazó a la abuela. Estaba tan contento de haber hecho algo especial para ella con la ayuda de su amigo Leo.
Y así, en la casa de Nico, el espíritu de la Navidad llenó cada rincón, con risas, amor y la magia de una hermosa sorpresa. Fin.