En la casa de Sofía, las luces de Navidad brillan como estrellas pequeñitas. El árbol está lleno de bolas rojas, lazos dorados y un ángel sonriente en la punta. Sofía tiene tres años, igual que su amiga Valentina. Hoy, las dos tienen una misión muy especial: revisar la lista de preparativos de Navidad.
Sofía tiene una hoja grande de papel y un lápiz rojo con purpurina. Valentina lleva un gorro de Papá Noel que le tapa las orejas y le hace cosquillas. Juntas, se sientan en la alfombra suave, rodeadas de peluches y risas.
Sofía mira la lista y dice:
—“Primero, hay que mirar las luces del árbol.”
Valentina aplaude.
—“¡Sí! ¡Vamos!”
Las dos corren al árbol. Tocan las luces, que son como luciérnagas mágicas. La luz azul brilla, la luz verde brilla, la luz roja brilla.
—“¡Todas funcionan!” dice Valentina.
—“¡Perfecto!” responde Sofía con una gran sonrisa.
Sofía vuelve a mirar la lista.
—“Segundo, tenemos que poner las galletas para Papá Noel.”
Valentina va rápido a la cocina y vuelve con un plato de galletas redondas y crujientes.
—“¿Cuántas galletas hay que dejar?” pregunta Valentina.
Sofía piensa.
—“Tres, para que comparta con los renos.”
Valentina coloca tres galletas en el plato, y también una zanahoria para Rodolfo, el reno de la nariz roja.
Sofía marca la casilla en la lista.
—“Ahora, el calcetín.”
Van al salón y cuelgan, con mucho cuidado, un calcetín grande y rojo en la chimenea. Dentro, ponen un dibujo de colores para Papá Noel.
Valentina dice:
—“¡Así sabrá que somos amigas!”
Sofía asiente:
—“Sí, y que estamos esperando la magia.”
Luego, la lista dice: “Preparar una canción de Navidad.” Las niñas se sientan en círculo, toman las manos y cantan suave:
“Navidad, Navidad, alegría en el hogar,
campanas y estrellas, vamos a celebrar.”
La voz de las niñas es dulce, como el chocolate caliente. Los peluches parecen escuchar atentos y el árbol baila con las luces.
De pronto, Sofía se acuerda:
—“Falta la corona en la puerta.”
Valentina salta y la trae. Es verde, con lazos rojos y piñas pequeñas. Juntas, la cuelgan en la puerta.
—“¡Ahora la casa huele a bosque!” dice Valentina, oliendo las piñas con los ojos cerrados.
Sofía ríe y abraza a su amiga.
La última cosa en la lista es: “Buscar la estrella mágica.”
Las niñas miran alrededor. ¿Dónde estará la estrella?
Buscan debajo del sofá, entre los cojines, detrás del árbol.
Valentina encuentra algo brillante bajo la mesa.
—“¡Aquí está!” grita feliz.
Es una estrella dorada de papel.
Sofía la toma entre las manos y la pone en la ventana.
—“Así, la magia de Navidad entrará en casa.”
Valentina asiente con los ojos grandes y brillantes.
Todo está listo. Se sientan las dos en el sofá, tapadas con una manta suave. La casa huele a galletas y a canela. Afuera, la nieve cae despacito como plumas blancas.
Sofía mira a Valentina y dice:
—“¿Sabes qué?”
—“¿Qué?” pregunta Valentina.
—“La Navidad es más bonita cuando estamos juntas.”
Valentina sonríe y le da la mano.
—“Sí. Y la magia está aquí.”
Las luces parpadean, las niñas se acurrucan y la noche de Navidad se llena de sueños dulces, de canciones suaves y de promesas de alegría. Todo está bien. Todo es mágico.