Había una vez una noche de nieve. Nieve, nieve, blanca y suave. Toc-toc, sonaban las campanas. Las cuatro niñas se abrazan. Son Ana, Lia, Bea y Noa. Tienen cuatro años. Caminan juntas. Hop, hop, saltan en la nieve. Plouf, la nieve cae en sus manos.
Ven un árbol pequeño. El árbol tiene luces y velas de papel. "Mira", dice Ana. "Brilla", responde Lia. Todas cantan suavito: nieve, campanas, árbol, velas. Repite la canción. Nieve, campanas, árbol, velas.
Hacen un círculo. Se toman de la mano. La luz es cálida. Se sienten seguras. Un conejito asoma. "Hola", dice Bea. El conejito come una zanahoria. Plouf, la zanahoria cae. No pasa nada. Todas ríen. Toc-toc, las campanas suenan otra vez. Hop, saltan de alegría.
Una mamá llega con una manta. Cubre a las niñas. "Dulce sueño", dice la mamá. Las niñas cierran los ojos. La nieve canta bajito. Las velas parpadean como luciérnagas. La noche es suave. Todo está bien.
Se despiden con un beso. Se van a la cama. Nieve, campanas, árbol, velas. Nieve, campanas, árbol, velas.
La paz y la ternura están en compartir y cuidar.