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Cuento del Duende Travieso de Navidad 5/6 años Lectura 6 min.

La Navidad mágica de Marina y el lutin travieso

Marina encuentra una carta del Lutin Farceur, quien le propone un juego para encontrar su lápiz favorito escondido en el parque. A medida que busca, descubre que la diversión y la creatividad son las verdaderas sorpresas de la Navidad.

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Una niña de 6 años, con largos cabellos castaños y ojos brillantes de alegría, lleva una bufanda azul y un abrigo rojo. Sonríe con asombro, sosteniendo un bonito lápiz de colores en su mano. A su lado, un duende travieso, pequeño y pícaro, vestido con un traje verde y rojo con una gran punta en la cabeza, ríe mientras salta a su alrededor. La escena se desarrolla en un parque encantador, donde los árboles con hojas doradas brillan bajo la luz del sol invernal. Copos de nieve caen suavemente, cubriendo el suelo con una alfombra blanca y esponjosa. Un banco de madera, decorado con guirnaldas luminosas, se encuentra en el centro, rodeado de caramelos de colores y hojas de otoño. La situación principal muestra a la niña buscando su lápiz mágico, con un aire decidido en su rostro, mientras el duende travieso, divertido, le lanza pistas misteriosas. Ambos personajes están inmersos en una aventura alegre, llena de risas y sorpresas. reportar un problema con esta imagen

La llegada del Lutin Farceur

Marina tenía seis años y una risa contagiosa. Vivía en un barrio donde las casas ya brillaban con luces de Navidad, y los árboles estaban llenos de bolas doradas y lazos rojos. Una mañana, mientras ponía su bufanda azul, Marina notó algo curioso en la mesa del salón: ¡una carta escrita con letras saltarinas!

—¡Mamá, mamá, ven! ¡Hay una carta mágica! —gritó Marina emocionada.

Su mamá se acercó sonriendo. La carta decía: "Querida Marina, vengo desde el Polo Norte. Me llaman Lutin Farceur, el Lutin Farceur de la Navidad. ¡Me gusta jugar, reír y hacer pequeñas travesuras! Hoy, tengo un jueguito para ti. ¿Te atreves?"

Marina miró a su madre y juntas gritaron: —¡Sí, nos atrevemos!

El Lutin Farceur apareció de repente, pequeño y vestido de rojo y verde, con una gorra puntiaguda y una bufanda que le tapaba la nariz. Saludó muy formal:

—¡Buenos días! Es un placer conocerte, Marina.

Marina le ofreció una galleta, y el lutin, con voz traviesa, susurró:

—Hoy voy al banco del parque. ¡Voy a esconder tu lápiz favorito! ¿Podrás encontrarlo?

Marina asintió sonriente. ¡Qué divertido sería ese día!

Una travesura en el banco

El aire frío bailaba entre los árboles cuando Marina llegó al parque. Su mamá la acompañaba, y el Lutin Farceur saltaba entre los arbustos, riendo bajito.

—¡Vamos, Marina! —decía el lutin—. ¿Listos para jugar?

En el banco del parque, había huellas de purpurina y caramelos. El lutin giró alrededor del banco tres veces, dejando caer una risita tras otra.

Marina buscó entre los tablones: debajo del banco, entre los cojines, incluso dentro de su bolso. Pero nada de lápiz. El lutin, con voz misteriosa, repetía su refrán favorito:

—¡Busca con alegría, busca con amor, el lápiz está cerca, sí, señor!

Marina miró al lutin y preguntó:

—¿Puedes darme una pista pequeñita?

El Lutin Farceur le guiñó un ojo:

—Piensa en lo que más le gusta a la Navidad…

Marina se quedó pensando y empezó a cantar una canción de Navidad. Y entonces, ¡encontró un lazo rojo atado en el respaldo del banco!

Desató el lazo y allí estaba… ¿un lápiz? No, era una pluma de colores.

Marina se rió:

—¡Eso no es mi lápiz, Lutin Farceur! ¡Eres un bromista!

El lutin saltó y aplaudió:

—¡Bien hecho, has encontrado la pista! Pero tu lápiz, aún sigue escondido…

El susurro misterioso

Apenas Marina se sentó a descansar un poquito, oyó un susurro suave detrás de ella. Era como el viento, pero con palabras:

—Cuidado… el lápiz está a punto de desaparecer para siempre…

Marina se giró asustada. Miró a su alrededor, buscando al dueño del susurro. El Lutin Farceur también parecía inquieto.

—¿Tú has escuchado ese susurro? —preguntó Marina bajito.

El lutin negó con la cabeza, pero de repente se puso serio.

—Tal vez alguien más quiere quedarse con tu lápiz, Marina. ¡Vamos, hay que buscar rápido!

Marina empezó a buscar otra vez, con más energía, mientras su corazón latía fuerte. Esta vez, miró por detrás del banco, debajo de una montaña de hojas secas y, al lado de unos pequeños bastones de caramelo, vio algo brillante.

—¡Mi lápiz! —gritó muy feliz.

Pero cuando lo tomó, el lápiz tenía pegada una notita. Decía: "Para Marina, que sabe buscar y nunca se rinde. —El Lutin Farceur".

Marina abrazó el lápiz y al lutin. El susurro ya no se escuchaba. Todo se volvió alegre otra vez.

Un gesto navideño

Ya de regreso en casa, Marina y su mamá prepararon chocolate caliente. El Lutin Farceur, sentado en la mesa, miraba a Marina con una gran sonrisa. Entonces, Marina le dijo agradecida:

—Gracias, Lutin Farceur, por el juego y por las sorpresas. Eres muy divertido y siempre eres muy educado.

El lutin se puso de pie, se quitó la gorra y, haciendo una reverencia, respondió:

—Gracias a ti, Marina, por jugar y por buscar siempre con una sonrisa. ¡Tienes mucha creatividad! Eso es lo que hace la Navidad mágica.

Marina lo abrazó con cariño. El Lutin Farceur, antes de irse, dejó en la mesa un pequeño dibujo hecho con el lápiz escondido: era un árbol de Navidad lleno de estrellas.

—Para que nunca olvides que puedes crear cosas maravillosas, Marina —susurró el lutin.

Después, el Lutin Farceur desapareció entre chispas doradas, dejando la casa llena de risas y dulces recuerdos.

Marina miró su dibujo y pensó: "Siempre buscaré con alegría, siempre crearé con amor". Y así, la magia de la Navidad siguió brillando en su corazón.

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Bufanda
Prenda de tejido que se lleva alrededor del cuello para abrigarse.
Travieso
Persona o animal que juega o se comporta de manera juguetona y a veces desobediente.
Huellas
Marcas que dejan las patas de los animales o los pies de las personas al caminar.
Purpurina
Polvo brillante que se usa para decorar y hacer que las cosas luzcan más coloridas.
Pista
Indicio o señal que ayuda a resolver un misterio o a encontrar algo.
Creatividad
Capacidad de inventar o crear cosas nuevas y originales.

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