Nieve suave cubría el jardín. Tres niñas con bufandas de colores salieron a buscar la canción de Navidad. Ana, Lola y Mía se tomaron de la mano. Querían aprender las palabras de un canto sencillo. Querían cantarlo juntas bajo las estrellas.
Preparativos
"Vamos a aprender un verso", dijo Ana.
"Sí", dijo Lola.
"Con cuidado y con alegría", dijo Mía.
Trajeron una linterna. Trajeron una manta. Trajeron una bolsita con galletas de jengibre. El frío no molestaba. El frío se convirtió en risas. Hicieron una fila de huellas en la nieve. Huella, huella, huella. Repetían las palabras suaves del villancico. Repetían el ritmo con palmas pequeñas.
Una abuela salió a la ventana y les sonrió. Les dio un abrazo por la puerta. "Gracias", dijeron las niñas. Agradecer hizo la tarde más cálida. Agradecer hizo que la luz brillara más.
La canción
La canción era corta. Tenía tres frases bonitas. "Campanas suenan", decía la primera. "Luz y paz", decía la segunda. "Cantemos juntos", decía la tercera.
Primero, escucharon. Primero, aprendieron una frase. Luego, la repitieron. "Campanas suenan", dijo Ana. "Campanas suenan", dijo Lola. "Campanas suenan", dijo Mía. Repetir es fácil y feliz.
Luego añadieron la segunda. "Luz y paz", susurraron al mismo tiempo. Sus voces parecían pequeñas campanas. Luego la tercera: "Cantemos juntos". Todas juntas, las palabras se volvieron miel.
Por la tarde, un gato gris se acercó. El gato se sentó y mueve la cola. "¿Quieres escuchar?" preguntó Lola. El gato maulló como si aplaudiera. Las niñas rieron. Risas como cascabeles. El gato parecía agradecido también.
Cada vez que aprendían una línea, daban las gracias. "Gracias por la ayuda", dijo Ana al viento. "Gracias por la luz", dijo Lola a la farola. "Gracias por la manta", dijo Mía a la casa. Agradecer llenaba todo de brillo.
Noche de Navidad
La noche llegó con estrellas. Las niñas se pusieron la manta y la linterna. La abuela salió con una taza de chocolate. "Ahora cantemos", dijo ella.
Cantaron la canción. Cantaron la primera, la segunda y la tercera. Cantaron despacio. Cantaron contentas. Sus voces se unieron en un pequeño coro. La nieve escuchó. La luna escuchó. El gato escuchó.
Al terminar, se abrazaron. "Lo hicimos juntas", dijo Lola. "Sí", dijo Ana. "Qué bonito", dijo Mía.
Todos sonrieron. Nadie estaba solo. Todo era cálido y suave. Las niñas agradecieron con todo el corazón. La casa olía a galletas. La noche olía a paz. Cerraron los ojos con una canción en el pecho y un calorcito en el alma.