En un rincón del bosque, vivía una pequeña mariposa llamada Lili. Lili tenía alas de colores brillantes: rojo, amarillo y azul. Lili estaba muy emocionada porque había llegado la primavera.
"¡Es primavera!", dijo Lili, moviendo sus alas. "¡Vamos a jugar!"
Lili voló hacia donde estaba su mejor amigo, un caracol llamado Tito. Tito tenía una concha brillante y se movía despacito, despacito.
"Hola, Tito", saludó Lili. "¡Es primavera! Vamos a buscar tesoros en el bosque."
"¡Sí, Lili!", respondió Tito con entusiasmo. "Me encanta buscar tesoros."
Lili y Tito comenzaron a buscar. Vieron flores amarillas, rojas y azules. Las flores olían muy bien. "¡Qué bonitas son las flores!", dijo Lili.
"Sí, son hermosas", respondió Tito, sonriendo despacito.
Lili encontró una hoja grande. "Mira, Tito, una hoja para ti", dijo Lili. Tito se subió a la hoja y sonrió. "Gracias, Lili. La hoja es perfecta."
Luego, encontraron un charco de agua. "¡Mira, Tito, agua!", exclamó Lili. Tito se acercó despacito y tocó el agua con su antena. "¡El agua está fresquita!", dijo Tito.
Lili y Tito jugaron todo el día. Buscaron más flores, miraron las nubes y escucharon a los pájaros cantar.
Cuando el sol comenzó a esconderse, Lili se acercó a Tito. "Hoy fue un día hermoso, Tito", dijo Lili.
"Sí, Lili. Me encanta la primavera", respondió Tito, contento.
Lili y Tito sabían que la primavera traía muchas aventuras. Y juntos, seguirían disfrutando de cada día.
"Buenas noches, Tito", dijo Lili.
"Buenas noches, Lili", respondió Tito.
La primavera había llegado, y Lili y Tito estaban felices de compartirla.