En una casita rodeada de árboles, vivía una niña llamada Clara. Clara tenía 18 meses y le encantaba el invierno. Era un día frío y había nieve cubriendo el jardín.
Mamá dijo: "Vamos a preparar la casa para el invierno, Clara". Clara estaba emocionada. Le gustaba ayudar a mamá.
Primero, mamá y Clara pusieron una manta en el sofá. "La manta es calientita", dijo mamá. Clara sonrió y tocó la manta. "Suave", dijo Clara.
Luego, mamá y Clara fueron al jardín. Había nieve en las plantas. "Vamos a cuidar las plantas", dijo mamá. Clara y mamá pusieron cobijas sobre las plantas. "Las plantas estarán calentitas", dijo mamá. Clara tocó la nieve y rió. "Fría", dijo Clara.
Papá vino a ayudar. Trajo leña para la chimenea. "La chimenea nos dará calor", dijo papá. Clara miró la leña. "Madera", dijo Clara.
Después, mamá, papá y Clara entraron en la casa. Mamá hizo chocolate caliente. Clara probó un poco. "Rico", dijo Clara. Se sentaron juntos en el sofá con la manta. La casa estaba calentita y feliz.
Mamá dijo: "Veamos por la ventana, Clara". Clara miró y vio la nieve cayendo del cielo. "Blanco", dijo Clara. Mamá sonrió y dijo: "El invierno es hermoso, Clara".
Papá dijo: "El invierno es especial. Estamos juntos". Clara sonrió. Le gustaba estar con mamá y papá.
Afuera, la nieve seguía cayendo. Dentro, la casa estaba llena de amor y calor. Clara aprendió que el invierno es tiempo de cuidar la casa y disfrutar tiempo con la familia.
Y así, la pequeña Clara, mamá y papá disfrutaron de un invierno lleno de cariño y descubrimientos juntos. Fin.