En un parque cubierto de nieve, vivĂa una pequeña nube llamada Nubi. Nubi era suave y esponjosa, y le encantaba volar por el cielo azul. Un dĂa, decidiĂł explorar su parque en invierno.
—¡Mira, Nubi! —dijo un pajarito—. ¡La nieve brilla como estrellas!
Nubi sonriĂł y dijo:
—¡SĂ, brilla! ÂżDĂłnde están los animales?
El pajarito explicĂł:
—Los conejitos están en sus casas, abrigados. ¡Vamos a ver!
Nubi y el pajarito volaron juntos. Vieron unos conejitos saltando en la nieve.
—¡Hola, conejitos! —gritó el pajarito.
Los conejitos respondieron:
—¡Hola! ¡Estamos jugando!
Nubi miraba feliz. La nieve era blanca y suave. Los conejitos hacĂan muñecos de nieve y se reĂan.
—¿Quieres jugar con nosotros? —preguntaron los conejitos.
—¡SĂ! —gritĂł Nubi.
Los conejitos hicieron una bola de nieve. Nubi, al ser una nube, lanzó pequeñas gotitas de agua que se convirtieron en copos de nieve.
—¡Es lindo! —dijo el pajarito.
Nubi se sintió cálida y alegre. Aprendió que en invierno, todos juegan, incluso los animales.
AsĂ, Nubi se dio cuenta de que el invierno es un tiempo de diversiĂłn y alegrĂa.
—¡Vamos a jugar otro rato! —dijo Nubi.
—¡SĂ! —respondieron todos, riendo.
Y asĂ, la pequeña nube, el pajarito y los conejitos disfrutaron del invierno, siempre juntos, siempre felices.