Nico es un pequeño zorrito. Un día, cuando se despierta, ve que todo está blanco. La nieve cubre el bosque. Nico se pone su bufanda roja y sale con su mamá.
El aire es frío. Nico sopla y ve su aliento como una nube. “¡Mira, mamá, mi soplo!” dice Nico. Mamá sonríe y le acaricia la cabeza. Caminan juntos sobre la nieve suave. Nico siente crujidos bajo sus patitas y ríe: “¡La nieve canta, mamá!”
Ven a la señora ardilla. También lleva bufanda. “Hola, Nico,” dice ella. “¿Quieres jugar?” Nico asiente. Hacen bolitas con la nieve. Las lanzan muy suave. Se ríen todos juntos.
Luego, Nico tiene frío en las manos. Mamá le da un abrazo y le pone las manitas en sus bolsillos. “Ya está, pequeño,” dice mamá, “así estás calentito.” Nico se siente bien. Sabe que mamá siempre cuida de él.
Caminan de vuelta a casa. Huele a sopa rica. Dentro, todo está tibio. Nico se quita la bufanda y se sienta cerca del fuego. Mira por la ventana. Ve la nieve y sonríe.
Nico sabe que el invierno es frío, pero también lleno de juegos, abrazos y cosas ricas.
Siempre hay calor y alegría cuando estamos juntos.