CapĂtulo 1: El granjero y su granja
HabĂa una vez un granjero llamado Don Pedro. Don Pedro vivĂa en una hermosa granja llena de árboles, flores y animales. Todos los dĂas, Don Pedro se despertaba muy temprano. ¡Canta el gallo! "¡CocorocĂł!", decĂa el gallo. "¡Es hora de trabajar!", decĂa Don Pedro con una sonrisa.
Don Pedro amaba su granja. TenĂa vacas, gallinas y un perro llamado Max. Max siempre lo acompañaba. "¡Buenos dĂas, Max!", decĂa Don Pedro. "¡Guau, guau!", respondĂa Max, moviendo la cola.
Un dĂa, mientras Don Pedro recogĂa tomates rojos y jugosos, vio a un niño llamado Lucas. Lucas miraba con ojos grandes y brillantes. "¡Hola, niño! ÂżTe gustarĂa ayudarme?", preguntĂł Don Pedro. "¡SĂ, sĂ!", dijo Lucas emocionado.
CapĂtulo 2: Aprendiendo sobre la granja
Don Pedro y Lucas comenzaron a trabajar juntos. "Mira, Lucas", dijo Don Pedro, "aquĂ están los tomates. Los cosechamos cuando están rojos y brillantes". Lucas tocĂł un tomate. "¡Es suave!", dijo. "SĂ, y muy rico", respondiĂł Don Pedro.
Mientras recogĂan tomates, Lucas preguntĂł: "ÂżQuĂ© más haces en la granja, Don Pedro?" Don Pedro sonriĂł y dijo: "Cuido de los animales. Les doy de comer y los cuido". Lucas vio a las gallinas picoteando el suelo. "ÂżPuedo darles de comer?", preguntĂł. "¡Claro que sĂ!", respondiĂł Don Pedro.
Lucas tomĂł un poco de maĂz y lo esparciĂł. Las gallinas corrieron felices. "¡Mira, Don Pedro! ¡Les gusta!", gritĂł Lucas riendo. "SĂ, a las gallinas les encanta el maĂz", dijo Don Pedro.
CapĂtulo 3: El fin del dĂa
DespuĂ©s de un dĂa de trabajo, el sol comenzĂł a ponerse. "Hoy fue un gran dĂa, Lucas", dijo Don Pedro. "Aprendiste mucho sobre la granja". "SĂ, fue divertido", respondiĂł Lucas. "Me gusta ayudar".
"Ser granjero es especial", dijo Don Pedro. "Cuidamos de la tierra y de los animales. Y cuando cosechamos, compartimos nuestra comida con todos".
Lucas sonriĂł y dijo: "¡Quiero ser granjero como tĂş!". Don Pedro riĂł y dijo: "¡Eso serĂa maravilloso! Siempre hay mucho que aprender en la granja".
El cielo se llenĂł de colores hermosos. "Mira, Lucas, el atardecer es precioso", dijo Don Pedro. "SĂ, es mágico", respondiĂł Lucas.
Don Pedro y Lucas regresaron a la casa. "Gracias por ayudarme hoy, Lucas", dijo Don Pedro. "¡Gracias a ti, Don Pedro! ¡Fue un dĂa increĂble!", dijo Lucas con alegrĂa.
Y asĂ, Don Pedro y Lucas se despidieron, llenos de risas y buenos recuerdos de un dĂa en la granja. Fin.