El pequeño lobo miraba por la ventana. ¡Fuera había nieve! "¡Qué bonito!", decía el lobo. Su amigo, el conejito, llegó saltando. "¡Vamos a jugar en la nieve!", dijo el conejito.
El pequeño lobo se puso su abrigo. "¡Sí, vamos!", respondió feliz. Salieron al frío. La nieve crujía bajo sus patitas. Hicieron un muñeco de nieve. "¡Mira su nariz de zanahoria!", rió el lobo.
Luego, el conejito dijo: "¿Quieres patinar?" El lobo asintió. Fue un poco difícil, pero se divirtieron mucho. "¡Mira cómo patino!", gritó el lobo.
El sol brillaba y el cielo era azul. "El invierno es divertido", dijo el lobo. "Sí, ¡y juntos es mejor!", respondió el conejito.
Al final del día, el lobo y el conejito se abrazaron. "¡Qué gran día de invierno!", dijeron juntos.