Capítulo 1: La gran sorpresa
Era un día muy especial. Era la fiesta de las madres y Pablito, un niño de tres años, quería hacer algo increíble para su mamá. Pablito miró por la ventana y vio cómo el sol brillaba. “¡Hoy es un gran día!”, pensó.
Pablito corrió a su escuela. Allí, todos los niños estaban emocionados. La maestra, la señorita Lala, dijo: “¡Niños! Hoy haremos sorpresas para nuestras mamás. ¡Qué divertido!”
Pablito levantó la mano. “Yo quiero hacer una sorpresa grande y bonita para mi mamá”, dijo con una gran sonrisa.
“¡Excelente idea, Pablito!”, respondió la señorita Lala. “Pero recuerda, ¡necesitamos ser muy creativos!”
Pablito pensó y pensó. “Voy a hacerle una tarjeta y un dibujo. ¡Eso le va a encantar!”
Capítulo 2: Los desafíos de Pablito
Mientras todos los niños trabajaban en sus sorpresas, Pablito se dio cuenta de que no tenía papel de colores. “¡Oh no!”, exclamó. Se puso un poco triste, pero la señorita Lala le dijo: “No te preocupes, Pablito. Podemos compartir el papel de colores.”
“¡Sí, por favor!”, gritó Pablito. Entonces, sus amigos le dieron papel azul, rojo y amarillo. “¡Gracias, amigos!” dijo Pablito feliz.
Ahora Pablito podía comenzar su dibujo. Pero cuando empezó a dibujar, el lápiz se rompió. “¡Ay no!”, pensó. Pero luego recordó que en su mochila tenía un lápiz especial que su mamá le había dado. “¡Voy a usarlo!”, dijo Pablito y comenzó a dibujar un gran corazón.
De repente, escuchó a su amigo Tomás. “¡Pablito! ¡Mira mi sorpresa! Hice una corona de flores para mi mamá.” Tomás lucía muy orgulloso con su corona de papel. “¡Es hermosa, Tomás!”, dijo Pablito.
Mientras Pablito pintaba, se manchó las manos de pintura. “¡Mira mis manos!”, gritó riendo. “Parecen de arcoíris.” Todos los niños se rieron con él. “¡Eres un artista de colores, Pablito!”, dijo la señorita Lala.
Capítulo 3: La fiesta de las madres
Finalmente, llegó el momento de la fiesta. Todos los niños pusieron sus sorpresas en una mesa. Pablito miró su tarjeta y su dibujo. “¡Espero que a mamá le guste!”
Cuando las mamás llegaron, las sonrisas llenaron el lugar. Pablito corrió hacia su mamá. “¡Sorpresa, mami!”, gritó. Su mamá, que se llamaba Ana, abrió los ojos grandes. “¿Qué es esto, Pablito?”
“¡Yo hice esto para ti!” dijo Pablito, mostrándole su dibujo y la tarjeta. “Te quiero mucho, mami.”
Ana sonrió y abrazó a Pablito. “¡Es hermoso! ¡Me encanta! Eres el mejor hijo del mundo.”
Todos los niños mostraron sus sorpresas a sus mamás. La fiesta estaba llena de risas y abrazos. La señorita Lala dijo: “Hoy celebramos el amor que sentimos por nuestras mamás. ¡Ustedes son unos grandes artistas!”
Pablito se sintió muy feliz. “¡Gracias, mami! ¡Eres la mejor!” Todos los niños aplaudieron y gritaron. “¡Sí, las mamás son las mejores!”
Y así, Pablito, con su corazón lleno de alegría, disfrutó de un día inolvidable con su mamá, lleno de amor y risas. Fin.