Preparando el regalo
Luna tiene cuatro años. Luna tiene rizos y una sonrisa grande. Hoy es la semana de la mamá. Luna quiere hacer algo especial. "Voy a hacer un calendario suave", dice Luna.
Busca papel de colores. Busca botones, cintas y pegatinas con estrellas. Su mesa se llena de colores. Su perro, Coco, la mira con la lengua afuera. Coco mueve la cola. Luna ríe. "Coco, me ayudas", susurra.
La mamá está en la cocina. Ella canta una canción mientras prepara el desayuno. Luna entra con papel en la mano. "Mamá, mira", dice Luna. La mamá deja de cantar y sonríe. "¿Qué es eso, mi vida?", pregunta. Luna no dice todo. Luna muestra solo un sobre con un corazón pegado. La mamá lo abre. Dentro hay un dibujo de sol. "¡Ay, qué bonito!", dice la mamá. Sus ojos brillan.
Luna decide hacer doce bolsillos. Doce días de pequeñas sorpresas. "Uno para cada luna", piensa. Hace bolsillos de papel. Pega, dobla y canta. Cada bolsillo tiene un color. Cada color tiene una palabra. Amor, abrazo, paseo, cuento, baile, canción, dibujo, té, galleta, siesta, flor, beso. Luna escribe palabras con una tiza grande. Las palabras son simples. Son suaves.
Los doce días de abrazos
Luna pone notas dentro de los bolsillos. En cada nota escribe una promesa en letra torcida. "Hoy te doy un abrazo grande", lee una nota. "Mañana te cuento un cuento nuevo", dice otra. Luna añade dibujos pequeños: un abrazo dibujado, una flor torpe, una galleta con chispas.
Coco intenta jugar con las cintas. Una cinta se enreda en su cola. Coco salta y suena como una campana. Luna se ríe otra vez. La risa suena como caramelos. La mamá mira desde la puerta. "¿Necesitas ayuda?" pregunta. Luna niega con la cabeza. Quiere terminar. Quiere que sea perfecto. Pero perfecto para Luna significa lleno de sonrisas.
Luna pega los bolsillos en un cartón grande. Hace un dibujo de un árbol en el centro. Pone los bolsillos como hojas. Decora con estrellas y pegatinas brillantes. Cada bolsillo tiene un número pintado con crayón. Uno, dos, tres... hasta doce. Luna repite los números en voz baja. Se siente segura. Se siente feliz.
La mamá se acerca y huele a pan recién hecho. "¿Puedo colgarlo en la pared?", pregunta. "Sí", dice Luna, y toma la mano de su mamá. Las manos son calientes y suaves. La mamá le besa la frente. "Gracias, mi amor", dice. Luna tiene ganas de cantar. Canta una canción de besos. La canción tiene palabras sencillas: "beso, beso, para ti". Coco se sienta en las piernas de la mamá. Todos están cerca.
Una noche antes del día especial, Luna revisa las notas otra vez. Cambia una palabra. Cambia una flor por una sonrisa dibujada. "A veces es mejor una sonrisa", piensa. La mamá la ve y la abraza fuerte. "Eres muy buena inventando sorpresas", le dice. Luna se siente como un globo de luz.
El día especial
Amanece el día. El sol entra por la ventana. La mamá se despierta y ve el calendario. Lee el bolsillo número uno. "Día de abrazo grande", lee en voz alta. Luna salta de la cama. "¡Abrazos!" grita. Abrazos y más abrazos. Abrazos que duran y abrazos que hacen cosquillas.
Después, Luna y su mamá hacen galletas juntas. Luna pone demasiada harina. La cocina parece una nube de polvo blanco. "Ups", dice Luna con cara traviesa. La mamá se ríe y le da una cucharada de masa para probar. "Mmm", dice Luna. "Está rico", añade Coco con ojos grandes, pero Coco no puede hablar. Solo mueve la cola.
Más tarde van al parque. Caminan de la mano. La mamá recoge una flor pequeñita. "Para el bolsillo de hoy", dice Luna. La pone dentro con cuidado. La flor huele a verano. La mamá dice palabras bonitas: "Eres mi sol", "Eres mi risa", "Eres mi ayuda". Luna escucha y se siente grande por dentro.
Por la tarde, leen un cuento. La mamá hace voces divertidas para los personajes. Luna se ríe hasta que le duelen los cachetes. Luego bailan en el salón con calcetines resbaladizos. Se caen en una almohada y se ríen otra vez. Todo es suave. Todo es tierno.
Cuando cae la noche, Luna busca el último bolsillo. Abre la nota que ella misma escribió para la mamá. La letra está pequeña y temblorosa. Dice: "Te quiero mucho, mamá. Eres fuerte. Eres dulce. Eres mi casa." Luna la lee en voz alta. La mamá pone la mano en el corazón. Sus ojos se llenan de luz.
"Gracias, mi luna", susurra la mamá. "Gracias por este calendario. Gracias por tus abrazos." La mamá besa a Luna en la frente. "Eres la mejor hija del mundo", dice la mamá. Luna responde con un beso en la mejilla. "Y tú eres la mejor mamá", contesta.
La casa se queda tranquila. Coco ronca suavemente. Afuera, la luna asoma. Luna se acurruca en los brazos de su mamá. Todo está bien. Todo es amor. Luna piensa en los doce bolsillos y en todas las pequeñas promesas. Sabe que el amor no es solo un día. Es cada abrazo, cada dibujo, cada galleta y cada sonrisa.
Antes de dormir, Luna susurra: "Te amo, mamá." La mamá contesta: "Yo también, mi luna." Y así, con un beso, con una canción y muchas sonrisas, terminan el día especial.