Lucía no estaba en la historia de hoy. El protagonista es un niño pequeño llamado Nico. Nico tiene cuatro años. Tiene mejillas sonrosadas y un gorro con una estrella. Es Navidad. La nieve cae como plumas suaves. Todo brilla.
Nico camina por el jardín. Siente la nieve crujir bajo sus botas. Escucha campanillas lejanas. Quiere encontrar el camino que lleva a la casa de la abuela. La abuela hace galletas y canta canciones. Nico huele el chocolate caliente en su imaginación. Quiere llegar rápido.
La calle está tranquila. Las luces de colores parpadean en los árboles. Una farola tiene una bufanda roja. Nico mira las huellas en la nieve. Hay huellas pequeñas y huellas grandes. Sigue las huellas pequeñas. A veces se detiene. Mira una estrella en el cielo. La estrella parece decirle: sigue.
En el camino hay un banco cubierto de nieve. Encima del banco, un muñeco de nieve duerme con una zanahoria por nariz. Nico le toca la bufanda y sonríe. "Hola, muñeco", dice. La voz de Nico es suave. El muñeco no habla, pero Nico siente que le da permiso para seguir.
Más adelante oye un sonido de hojas. No son hojas. Son las hojas de un pino que tintinean con los copos de nieve. Hay luces azules en el pino. Nico se siente caliente por dentro. Camina despacio. Quiere mirar todo. Mira las luces, mira las estrellas, mira sus manos con guantes.
De pronto la lluvia de nieve se vuelve más densa. Las huellas se borran un poco. Nico frunce el ceño. "¿Dónde está el camino?", pregunta en voz baja. No hay respuesta. Nico respira hondo. Recuerda lo que le dijo mamá: "Si te pierdes, busca algo conocido." Nico piensa en la abuela. Piensa en las galletas. Piensa en la risa. Cierra los ojos un segundo. Luego abre los ojos y busca otra pista.
Ve una casa con una ventana iluminada. Un calcetín rojo cuelga de la repisa. La ventana tiene dibujos de copos. Nico sonríe. Corre hacia la casa. En la puerta hay un cartel que dice: Bienvenidos. Una señora mayor está regando una planta pequeña dentro. Ella lo mira y le da un guiño. "¡Hola, pequeño!" dice. "¿Vienes a la fiesta?" Nico niega con la cabeza. "Busco el camino a la casa de la abuela."
La señora le señala con la mano. "Sigue la melodía", susurra. Nico escucha. Hay una canción. Es una melodía bonita, como campanillas y risas. Nico sigue la melodía. Sus pasos se vuelven ligeros. La nieve parece bailar a su alrededor.
En el camino se encuentra con un gato gordito. El gato mira a Nico y maúlla. Nico lo acaricia. El gato empieza a caminar delante de él. "Gracias", dice Nico en voz baja. El gato lo lleva un trecho. Luego se esconde bajo un árbol. Nico se siente acompañado. Dice "gracias" otra vez. Su boca se curva en una sonrisa grande.
Sigue la melodía y llega a una plaza pequeña. En el centro hay un árbol de Navidad. El árbol tiene manzanas rojas y luces doradas. Al pie del árbol hay un mapa dibujado en la nieve. El mapa tiene un dibujo de una casa con una chimenea que echa humo. Nico se siente contento. "Este es el camino", piensa. Sigue las flechas dibujadas con ramitas.
En el camino conoce a un señor con una voz profunda que toca una flauta. La música es suave. El señor le regala a Nico un pedacito de pan de jengibre. "Para el viaje", dice. Nico da las gracias. Come el pan. Sabe a miel y a canela. La calidez llena su pecho.
Ahora la nieve está más suave. Las flechas conducen a un puente pequeño. Debajo corre un riachuelo que canta. En el puente una niña pequeña canta una canción de Navidad. Nico canta con ella. Sus voces se mezclan. Se siente valiente. La melodía lo guía.
Por fin ve la luz de la casa de la abuela. La chimenea lanza un humo que huele a madera y a naranja. La puerta está abierta. La abuela lo espera con los brazos abiertos. Tiene un delantal con estrellas. "¡Nico!", exclama con alegría. Nico corre y se abraza fuerte. Está caliente y seguro.
La abuela le acerca una taza de chocolate. Le da galletas. "Gracias", dice Nico. La abuela le devuelve la mirada y dice: "Gracias por volver con historias." Nico cuenta todo lo que vio: el muñeco de nieve, la señora, el gato, la flauta, la niña que cantó. La abuela escucha y ríe. Sus ojos brillan.
Esa noche la familia se reúne. Hay villancicos y risas. La mesa tiene pan, frutas y galletas. Nico pone una galleta en un plato pequeño para el muñeco de nieve. "Por si tiene frío", dice. Todos sonríen.
Antes de dormir, la abuela le acaricia el cabello. "Estoy agradecida", susurra. "Por ti, por la casa, por la canción del invierno." Nico siente el abrazo de la casa. Se queda tranquilo. Mira la ventana. La estrella en el cielo parpadea de nuevo. Nico dice: "Gracias, estrella." Cierra los ojos. Sueña con luces, con caminos y con voces amigas. Navidad brilla dentro de su corazón.