—¡Mamá! ¡Papá! ¿Dónde están? —pregunta Conejito con sus orejas arriba.
Mucha música, muchos colores, muchos globos. Conejito mira a la derecha. Ve payasos. Ve mariposas. Ve a un mago.
—Hola, Conejito —dice el mago—. ¿Quieres ver magia?
—¡Sí! —dice Conejito.
—Uno, dos, tres... ¡Magia! —El mago saca una zanahoria gigante de su sombrero.
—¡Guau! —ríe Conejito—. Me gusta la magia.
Conejito camina más. Ve a un zorro con sombrero y una nariz roja.
—Hola, Conejito —dice Zorro—. ¿Quieres bailar?
—¡Sí! —dice Conejito.
Bailan. Saltan. Giran. Todos ríen.
—¡Oye! —dice un loro con traje de colores—. ¿Quieres cantar conmigo?
—¡Sí! —dice Conejito.
Cantan. «¡Carnaval, carnaval!», cantan fuerte. Conejito se ríe. El loro baila.
De pronto, Conejito ve a un grupo de niños. Uno tiene una máscara azul.
—¿Mamá? ¿Papá? —pregunta Conejito.
Un perrito con sombrero baila cerca.
—Hola, Conejito —ladra el perrito—. ¿Buscas a tu familia?
—¡Sí! —dice Conejito.
—¡Ven! —dice el perrito—. Vamos juntos.
Camina, camina. Ve una cara conocida.
—¡Mamá! ¡Papá! —grita Conejito feliz.
—¡Conejito! —responden mamá y papá.
Se abrazan. Se ríen. Todos saltan.
—¡Mira, mamá! ¡Vi magia! ¡Bailé! ¡Canté!
—¡Qué divertido, Conejito! —dice mamá.
—¡El carnaval es muy bonito! —dice papá.
Conejito sonríe. Hay colores. Hay música. Hay amigos.
—¡Me gusta el carnaval! —dice Conejito.
Y todos bailan juntos, muy felices.