Es un niño de cuatro años. Va al carnaval con su mamá. Lleva un traje azul y una máscara con una sonrisa. Hay música. Hay tambores. Hay una banda que toca "tra la la". Él escucha y baila. Da un paso. Da otro paso. Su mamá aplaude. Un amigo le da confeti. El confeti es rojo, amarillo y verde. Cae en su pelo. Se ríe. Un payaso toca una trompeta. Una niña canta. Todos cantan. Hay luces y globos. Un carro pasa. Tiene flores. Él ve una caja. La caja hace "brum". Se asusta un poco. Su mamá lo abraza. "Está bien", dice mamá. Abre la caja. Sale un conejito de papel. El conejito salta. Él aplaude. El conejito se vuelve un sombrero. Se ríe fuerte. Come una manzana con caramelo. Es dulce y pegajosa. Baila con su amigo. Juegan a girar. La risa suena como campana. Todos dan vueltas. Una tía le pone una estrella en la frente. Brilla. El sol está suave. Un señor regala una maraca. La maraca suena. Él la agita. "¡Otra!", dice el niño. La banda toca. Más confeti cae. Una abuela le da galletas. Son crujientes. Una burbuja aparece. Explota en risas. Llegó la hora de casa. Su mamá lo toma en brazos. "Adiós", dice la gente. Él se va con su sombrero. Está feliz. Sueña con música y colores. Sus ojos se cierran. Duerme.
Compartir y reír hacen la fiesta feliz.