Mateo va al carnaval. Lleva un traje rojo y un sombrero con luna. Toca una pandereta. ¡Tin-tin! ¡Hop! La música suena. La plaza brilla. Hay guirnaldas. Hay globos. Mateo ríe. Su mamá baila con él. "Vente", dice ella. Mateo da un salto. ¡Toc-toc! Los niños aplauden. Una niña reparte confeti. Pluf, pluf, cae confeti en su pelo. Mateo sopla y las bolitas vuelan. ¡Pum! Un perro con lazo corre y hace un giro. La gente canta. La banda toca un tambor. Bum-bum, bum-bum. Mateo sigue el ritmo. Sus pies dan golpecitos. Todos hacen ronda. Una anciana toca una flauta. Piu-piu, suena dulce. Mateo mira los colores. Rojo, azul, amarillo. Todo es luz y paz. Un payaso trae una burbuja grande. Mateo mete la mano. ¡Pop! La burbuja se rompe y sale un brillo. Nadie llora. Si un lazo se cae, la mamá lo recoge. Si un zapato se pierde, el papá lo encuentra. La fiesta sigue. La noche tiene faroles. Mateo bosteza. Su mamá lo toma. "A casa", dice ella con voz suave. Mateo cierra los ojos. Sueña con música y estrellas.
La alegría compartida hace que el mundo sea más suave.