En un día de invierno, un pequeño dragón llamado Luma estaba muy emocionado. La nieve caía suavemente del cielo. "¡Mira la nieve, mamá!" decía Luma. Su mamá sonrió y le respondió: "Sí, Luma, es hora de jugar".
Luma saltó de alegría. "¡Voy a hacer un muñeco de nieve!" Luma corrió afuera, su colita brillaba al sol. El suelo estaba cubierto de un suave manto blanco. Luma empezó a rodar la nieve. "Rueda, rueda, nieve, ¡ven aquí!" decía mientras formaba grandes bolas de nieve.
Primero, hizo una bola grande. "¡Esta será la base!" decía feliz. Luego, hizo una bola mediana. "¡Esta será la pancita!" Y finalmente, hizo una bola pequeña. "¡Esta será la cabeza!" Luma sonreía al ver su muñeco de nieve.
De repente, Luma vio algo hermoso en el cielo. "¡Mira, mamá, las luces de colores!" Las auroras boreales danzaban en el cielo. "Son azules, rosas y verdes. ¡Son mágicas!" decía Luma, mientras sus ojos brillaban con asombro.
"Sí, cariño, son hermosas. La naturaleza es mágica en invierno", respondió su mamá, abrazándolo. Luma decidió que quería aprender a patinar en el hielo. "¡Quiero patinar, mamá!".
"De acuerdo, Luma. Vamos al lago helado", dijo su mamá. Luma se sentó en el hielo, un poco asustado, pero emocionado. "¡Es resbaladizo!" Luma se levantó y probó de nuevo. "¡Voy a intentarlo otra vez!"
Con cada intento, Luma se reía más. "¡Mira cómo patino, mamá!" Su mamá aplaudía. "¡Muy bien, Luma! ¡Eres un patinador!"
Luma se sentía feliz. Aprendió a patinar y a hacer un muñeco de nieve. "El invierno es divertido", decía. "¡Me encanta jugar en la nieve!".
Cuando el sol comenzó a ponerse, Luma miró el cielo. "Gracias, mamá, por un día tan bonito", dijo. Su mamá sonrió. "Siempre es bonito pasar tiempo contigo, Luma".
Y así, en un invierno lleno de risas y aventuras, Luma aprendió sobre el frío y la diversión. "¡Qué hermosa es la nieve!", pensó mientras soñaba con las auroras boreales y los juegos en familia. Fin.