En una casa llena de colores, vivĂan dos amigos, Pablo y Leo. Pablo tenĂa un sombrero azul y Leo tenĂa un gorro rojo. Era primavera, y todo estaba lleno de flores.
—¡Mira, Pablo! —dijo Leo—. Las flores están despiertas. ¡Son tan bonitas!
—¡SĂ, Leo! —respondiĂł Pablo—. Vamos a jugar afuera.
Salieron al jardĂn. El sol brillaba y los pájaros cantaban.
—¡PĂo, pĂo! —dijo un pájaro—. ¡Bienvenidos, amigos!
—¡Hola, pajarito! —gritaron los dos.
Vieron mariposas volando y abejas zumbando.
—Las abejas ayudan a las flores —explicó Pablo—. Ellas hacen miel.
—¡Miel! —dijo Leo, sonriendo—. ¡Me gusta la miel!
Pablo y Leo decoraron el jardĂn con flores. Rieron, corrieron y jugaron.
—Primavera es divertida —dijo Leo—. ¡Me encanta!
—A mà también —respondió Pablo—. ¡Vamos a cuidar la naturaleza!
Y asĂ, los dos amigos disfrutaron de la primavera, llenos de alegrĂa y amor por la naturaleza.