En un hermoso día de primavera, dos amiguitos, Lucas y Mateo, decidieron salir a jugar al jardín. El sol brillaba y las flores empezaban a abrirse. “¡Mira, Lucas!” dijo Mateo, señalando las flores. “Son de colores: rojo, amarillo y azul”.
“¡Sí! ¡Son preciosas!” respondió Lucas con una sonrisa. “Vamos a buscar tesoros entre las flores”.
Los dos amigos comenzaron a explorar. “¿Qué tesoros podemos encontrar?” preguntó Mateo. “Podemos encontrar mariposas y hojas verdes”, dijo Lucas emocionado.
Mientras caminaban, vieron una mariposa amarilla. “¡Mira, Mateo! ¡Es un tesoro!” gritaron los dos. La mariposa voló de una flor a otra. “¡Vamos a seguirla!” dijeron riendo.
Al final del día, Lucas y Mateo se sentaron en la hierba. “¡Fue un gran día!” dijo Lucas. “Sí, encontramos muchos tesoros”, respondió Mateo. Y así, disfrutaron de la primavera, llenos de risas y alegría.