Hoy es un dĂa soleado. Los niños juegan en el parque. Hay flores de muchos colores. Las flores son rojas, amarillas y azules.
—¡Mira, una mariposa!— dice Ana.
—¡SĂ!— grita Pablo. —¡Es hermosa!
Los niños siguen a la mariposa. Corren y rĂen. La mariposa vuela alto.
—Vamos a plantar flores— sugiere SofĂa.
Los niños traen macetas. Tienen tierra, semillas y agua.
—Pone la tierra aquĂ— dice Carlos.
—Ahora, las semillas— añade Ana.
Los niños ponen semillas en la tierra. Luego, echan agua.
—¡Gotea, gotea!— rĂen todos.
—Las flores crecerán— dice SofĂa.
—SĂ, florecerán— responde Pablo.
Después, los niños buscan huevos de Pascua.
—¡Un huevo aquĂ!— grita Ana.
—¡Y otro allá!— dice Carlos.
Los niños llenan sus cestas. Hay huevos de colores: rojo, azul, verde.
—¡QuĂ© divertido!— dice SofĂa.
—Vamos a pintar los huevos— propone Pablo.
Los niños se sientan en la mesa. Tienen pinceles y pinturas.
—Pinta, pinta— dice Ana.
Los huevos se vuelven bonitos. Rojo, amarillo, azul.
—¡Mira mi huevo!— dice Carlos.
—¡Es hermoso!— responden todos.
El sol brilla. Las flores crecen. Los niños sonrĂen.
—El primavera es mágico— dice Ana.
—SĂ, es mágico— dicen todos.
Hoy fue un dĂa especial. Jugaron, plantaron y pintaron. El primavera está aquĂ. ¡QuĂ© alegrĂa!