Había una vez un pequeño caracol llamado Carlos. Carlos era tímido, pero también muy curioso. Un día, vio a sus amigos, las hormigas, montando en sus bicicletas.
"¡Quiero probar!" dijo Carlos. Las hormigas rieron. "No puedes, eres muy lento".
Carlos se sintió triste, pero decidió intentarlo. "¡Voy a intentarlo!" exclamó. Con una pequeña bicicleta, Carlos empezó a pedalear. ¡Era divertido!
Pero, de repente, un gran charco apareció en el camino. "¡Ayuda!" gritó Carlos. Las hormigas vinieron corriendo. "¡Juntos podemos!" dijeron.
Carlos y las hormigas unieron sus fuerzas. Saltaron el charco y siguieron pedaleando. "¡Lo logramos!" gritaron felices.
Carlos sonrió. "Gracias, amigos. El deporte es mejor en equipo." Desde ese día, Carlos nunca se sintió solo.