En un pueblo pequeño, tres amiguitos jugaban. Se llamaban Tomás, Lucas y Mateo. Era invierno y todo estaba cubierto de nieve.
—¡Mira, Tomás! —dijo Lucas—. ¡La nieve es blanca y suave!
—¡Sí! —respondió Tomás—. ¡Vamos a hacer un muñeco de nieve!
Los tres amigos se pusieron a trabajar. Rodaron bolas de nieve. Una bola grande, una mediana y una pequeña.
—¡Aquí está nuestro muñeco! —gritó Mateo, feliz.
—¿Y qué le ponemos? —preguntó Lucas.
—¡Una nariz de zanahoria! —dijo Tomás.
Buscaron una zanahoria en la cocina. La pusieron en el muñeco. ¡Listo!
—¡Qué bonito! —exclamaron los tres.
Después, fueron a casa. Mamá les preparó chocolate caliente.
—¡Delicioso! —dijeron juntos.
El invierno es divertido. Jugar, hacer muñecos y tomar chocolate caliente. ¡Qué lindo es compartir!