Cargando...
Cuento de circo 7/8 años Lectura 8 min.

Zori y las estrellas del circo

Zori, un zorro que guarda pequeñas estrellas, ayuda en el Gran Circo Luna a ordenar sillas, resolver problemas y repartir brillo para que todos puedan disfrutar del espectáculo.

Descargar este cuento en PDF

¡Ideal para compartir o imprimir este cuento!

Descargar el e-book (.epub)

Lea este cuento en su lector de libros electrónicos.

Zori, un joven zorro rojo de cola muy larga y esponjosa, con ojos brillantes y sonrisa tímida, está en el centro pegando la última estrella en el respaldo de una silla y dirigiendo la música con la cola; a su izquierda Botas, un torpe payaso con sombrero puntiagudo y botas amarillas, lo observa sorprendido y alegre con una batuta en forma de banana, a la derecha Mimi, una elefanta trapecista rosa, está suspendida en el trapecio sonriendo, y sobre una lámpara un pequeño gorrión trompetista toca concentrado; delante hay filas ordenadas de sillas de madera con estrellas ya pegadas y la gran carpa del circo con rayas rojo y crema, luces cálidas y confeti en el suelo crea una atmósfera mágica de preparación antes del espectáculo. reportar un problema con esta imagen

Capítulo 1: El zorro de las estrellas

El zorro Zori tenía una cola larga y peluda que brillaba como una cometa al sol. Pero había algo más que lo hacía especial: siempre llevaba una bolsita llena de pequeñas estrellas doradas. "¡Para las buenas ideas!", decía Zori cada mañana mientras sacaba una estrella y le daba un beso con la punta del hocico.

Una mañana de domingo, el Gran Circo Luna abrió sus puertas. Zori olfateó a algodón de azúcar y a risas. "¡Hoy pegaré estrellas en todas las cosas que hagan feliz a alguien!", anunció. Saltó entre carpas y encontró un montón de sillas apiladas, torcidas como un rompecabezas. "Uy, estas sillas necesitan orden", dijo Zori con ojos risueños.

De repente, un trombón estornudó una nota y apareció el payaso director: el señor Botas, un payaso con pata de pato y sombrero puntiagudo, que dirigía la música con una batuta que parecía un plátano. "¡Ah, Zori! ¿Vienes a ver mi concierto de risas?" dijo Botas con voz de campana. "Me vendrían bien unas sillas en fila", añadió, meneando su bigote pintado.

Zori sonrió y sacó una estrella dorada. "Te ayudaré, Botas. Pero primero, un sticker para tu sombrero". Puso la estrella encima del sombrero. Botas dio una vuelta de alegría. "¡Perfecto! ¡Ahora la música suena más brillante!", exclamó.

Capítulo 2: El baile de las sillas

Zori empezó a organizar las sillas. "Una fila aquí, otra fila allá", murmuró. Pero las sillas tenían ideas propias. Saltaban, hacían pequeñas carreras, se escondían bajo la lona como gatos traviesos. "¡No es así, señor silla, debes mirar al frente!", dijo Zori con buen humor. Las sillas se reían chirriando.

"¿Necesitas ayuda?" preguntó Mimi, la elefanta trapecista, que pasaba con una bufanda rosa. "Sí, por favor", dijo Zori. Mimi usó su trompa como una grúa y colocó la primera fila. "¡Qué rápido!", aplaudió Botas con la batuta-plátano.

"Atención, atención", dijo un gorrión trompetista que se había posado sobre una lámpara. "Haremos una prueba de sonido". Botas levantó la batuta. "Uno, dos, tres... ¡Ríe!" ordenó. El público invisible rió de inmediato. Las sillas se acomodaron como si respiraran. Zori pegó estrellas en los respaldos para que brillasen en la oscuridad del espectáculo.

"¿Por qué pegas estrellas?" preguntó una silla vieja que había visto muchos circos. "Para que cada asiento sepa que tiene un trabajo importante", explicó Zori. "Para que quien se siente se sienta querido." La silla suspiró de felicidad. "¡Eso sí que es magia!", dijo Mimi con los ojos chispeantes.

Capítulo 3: Problema de pelotas

Mientras alineaban la última fila, una lluvia de pelotas de malabar cayó desde la carpa alta. Rodaron como planetas. "¡Cuidado!" gritó Zori y saltó. Una pelota le hizo cosquillas en la cola. Las pelotas rebotaban por todas partes y formaron una montaña que bloqueó el pasillo. "¡Eso no estaba en el plan!", dijo Botas, rasgando una sonrisa cómica.

Zori pensó rápido. "¡Haremos una carrera de pelotas hasta que estén en su caja!" propuso. Mimi sopló con su trompa y las pelotas rodaron con ritmo. Botas marcó el compás con su batuta-plátano: "¡Derecha, izquierda, salta!" Los músicos del circo tocaron notas pequeñas, y las pelotas obedecieron casi por encanto. Zori empujó una con la pata y otra con la cola, guiándolas hacia la caja.

"¡Hurra!", gritó el gorrión trompetista cuando la última pelota hizo un giro perfecto y cayó dentro de la caja con un "plop" gracioso. Zori saltó sobre la caja y sacó una estrella. "Para la caja valiente", dijo y la pegó con mucha ceremonia. La caja resplandeció y sonrió —al menos así lo imaginó Zori.

Capítulo 4: El concierto de risas

Con las sillas en orden y las pelotas guardadas, el circo estaba listo. Las luces empezaron a parpadear como luciérnagas. "Bienvenida la función", anunció Botas, que ahora llevaba dos estrellas en el sombrero. "¡Que comience la música más feliz del mundo!"

El espectáculo fue una sucesión de risas y sorpresas. Mimi voló en su trapecio como una nube rosa; el gorrión tocó una trompeta que sonaba a caramelos; un grupo de ratones trapecistas hizo piruetas con queso de mentira. Cada vez que alguien hacía algo bonito o gracioso, Zori pegaba una estrella en la silla de quien aplaudía.

"¿Por qué tantas estrellas?" preguntó una ardilla pelícana que no entendía nada de corridas de sillas. "Porque las estrellas guardan los aplausos", respondió Zori con ojos brillantes. "Cuando alguien aplaude y una estrella está en su asiento, la alegría se queda un poquito más."

En la mitad del espectáculo, Botas hizo una reverencia gigante y dijo: "¡Ahora, Zori, toma la batuta!" Zori tembló, nunca había dirigido una orquesta. "Pero yo solo pego estrellas", dijo tímido. Botas sonrió y le entregó la batuta-plátano. "Dirige con tu cola y tu sonrisa." Zori subió al escenario, movió la cola como una batuta invisible y la música cambió. Sonó como si las estrellas mismas estuvieran cantando.

El público —que eran animales de todas las formas y colores: erizos con sombreros, conejas con gafas, tortugas bailarinas— aplaudió con tanta fuerza que las estrellas en las sillas titilaron como luciernagas en un tarro. "¡Bravo, Zori!" gritó Mimi. "¡Bravo!" dijeron los ratones. Botas lanzó confeti que olía a naranja.

Capítulo 5: La cúpula de calma

Al final, cuando la luna subió y la última nota se desvaneció, el circo respiró profundo. Zori empezó a recoger las últimas estrellas de la bolsita. Puso una en el arco de la entrada, otra en la nariz de Botas, y una encima de la mesa donde se vendía algodón de azúcar. "Una para cada recuerdo", susurró.

El público se fue a casa con sonrisas en los ojos. Las sillas, ahora en filas perfectas, parecían roncar tranquilas. Botas se sentó en la primera fila y, por primera vez, dejó que alguien más dirigiera el silencio. Zori, cansado pero contento, se acurrucó en una manta junto al escenario. Mimi cubrió la carpa con una gran cortina brillante.

"Hoy fue un gran día", dijo Botas con voz suave. "Porque todos ayudaron y todos rieron." Zori miró alrededor. Vio a sus amigos dormidos, escuchó el susurro de la lona y sintió cómo algo cálido se extendía por el circo. "Aquí," pensó Zori, "la alegría se pega como las estrellas."

Antes de cerrar los ojos, Zori pegó una última estrella en lo alto de la carpa. Se formó una luz suave que cubrió todo con calma, como una burbuja tibia. "Cúpula de calma", murmuró Botas, y todos rieron bajito. Fue un risa que no despertó a nadie, sino que abrazó a cada sueño.

Zori respiró, pensó en sus estrellas, en las sillas bailongas y en la música de plátano de Botas. Sonrió y cerró los ojos. La cúpula de calma los envolvió y el Gran Circo Luna durmió contento, con sueños que brillaban un poquito más gracias a un zorro que pegaba estrellas.

Sin publicidad 3€ por mes

¿Desea una lectura sin interrupciones? Apoye a Oh My Tales, elimine todos los anuncios y disfrute de otras ventajas incluidas desde 3€ al mes.

Ver los planes y tarifas
Compartir

reportar un problema con este cuento

¿Qué pensaste de este cuento?

Dén su opinión asignando una nota a este cuento según lo que usted y/o su hijo piensan al respecto. ¡Gracias de antemano!

¡Gracias! ¡Su calificación ha sido tomada en cuenta!

El cuestionario: ¿has entendido bien el cuento?

Bolsita
Una bolsa pequeña donde se guardan cosas, como estrellas u objetos pequeños.
Estrellas doradas
Pequeñas formas brillantes de color amarillo que Zori guarda y usa.
Carpas
Grandes tiendas donde se hace el circo y actúan los artistas.
Trapecista
Persona que hace acrobacias en el aire con una barra o cuerda alta.
Trombón
Un instrumento de metal que se toca con una vara que se desliza.
Batuta
Palito que usan los directores para marcar el ritmo de la música.
Plátano
Fruta amarilla; aquí la batuta parece un plátano, como un objeto divertido.
Trapecio
Barra suspendida en el aire donde vuelan y saltan los trapecistas.
Pelotas de malabar
Pelotas que se lanzan y atrapan en juegos de habilidad y circo.
Trompa
La larga nariz flexible del elefante que usa para agarrar y mover cosas.
Compás
Ritmo o medida de la música que ayuda a seguir los tiempos.
Resplandeció
Cuando algo brilló mucho y se vio con luz fuerte o bonita.
Confeti
Pequeños papeles de colores que se lanzan en fiestas y celebraciones.
Cúpula de calma
Una luz o sensación que cubre y hace que todo esté tranquilo.

¡Crea un cuento mágico y único para su hijo!

Cree una aventura personalizada en solo unos minutos donde su hijo se convierte en el héroe. ¡Con nuestra herramienta exclusiva, es fácil, gratuito y divertido!

Crear un cuento

Descargue este cuento:

Descargar este cuento en PDF Descargar el e-book (.epub)

Para leer a continuación en Cuentos de circo para 7/8 años

¡Recibe nuevos cuentos cada domingo por la noche!

Reciba 7 cuentos emocionantes y cautivadores, adaptados a la edad y gustos de su hijo, cada domingo a las 17h*. ¡Es gratis y garantizado sin spam!
*Correo enviado a las 17h, hora de Europa Central (CET).
No nos gusta tampoco el spam. Así que solo le enviaremos cuentos. Podrá darse de baja cuando lo desee.