Luna es una niña pequeña de cuatro años. Tiene el pelo rizado y unos ojos grandes y curiosos. Hoy es un día especial. Cuando Luna se despierta, mira por la ventana. Todo está blanco afuera. La nieve cubre el jardín, los árboles y el tejado de la casa.
“Mamá, ¡mira! ¡Todo está blanco!” dice Luna con una sonrisa.
La mamá de Luna se acerca y la abraza. “Sí, Luna, es invierno. Ha nevado mucho esta noche.”
Luna siente el frío en sus manos cuando toca el cristal. Sus dedos dejan una marca en la ventana. El invierno es frío, pero dentro de casa está calentito. Luna huele chocolate caliente en la cocina. La abuela está preparando el desayuno.
“Buenos días, abuela”, dice Luna. “¿Puedo ayudarte?”
La abuela sonríe. “Claro, Luna. Puedes poner las cucharas en la mesa.”
Luna pone las cucharas, una para cada uno. Papá llega y le da un beso en la frente. Todos se sientan juntos. El desayuno es dulce y alegre. El chocolate caliente calienta las manos de Luna.
Después del desayuno, Luna quiere salir. Quiere tocar la nieve. Mamá le ayuda a ponerse el abrigo rojo, la bufanda azul y los guantes verdes. Luna se siente muy abrigada. Mamá le cierra bien el abrigo y le dice: “Así no pasarás frío, pequeña.”
Luna abre la puerta. El aire es frío y huele a limpio. Da un paso y la nieve cruje bajo sus botas. “¡Escucha, mamá! La nieve hace ruido”, dice Luna, sorprendida.
“Sí”, dice mamá. “La nieve es mágica.”
Luna camina despacio por el jardín. El árbol grande está cubierto de nieve. Luna extiende la mano y atrapa un copo. El copo se derrite rápido en su guante.
Abuela sale y lleva una pala pequeña. “¿Me ayudas a hacer un camino en la nieve, Luna?”
Luna y la abuela mueven la nieve juntos. Es divertido. Luna se ríe cuando la nieve cae sobre sus botas.
Luna ve algo en el suelo. Es una rama caída. Piensa un momento y le dice a la abuela: “¿Podemos hacer un muñeco de nieve?”
La abuela asiente. “Buena idea, Luna.”
Luna y la abuela hacen una bola grande y redonda. Luego una bola más pequeña para la cabeza. Mamá les da una zanahoria para la nariz y dos botones para los ojos. Papá les trae una bufanda vieja. El muñeco de nieve sonríe.
Luna mira el muñeco. Se siente feliz. “Es nuestro amigo de invierno”, dice Luna.
Papá aplaude. “¡Muy bien, Luna!”
Luna siente frío en la nariz. Mamá se da cuenta y le dice: “Vamos dentro, pequeña. Vamos a calentarnos.”
Dentro de casa, Luna se quita el abrigo y los guantes. Sus mejillas están rojas. Papá le coloca una manta suave sobre las piernas. Luna se sienta cerca de la ventana y mira el muñeco de nieve.
“¿Sabes, Luna?”, dice la abuela, “cuando era pequeña, yo también hacía muñecos de nieve con mi familia.”
Luna sonríe. Le gusta imaginar a la abuela pequeña, jugando en la nieve.
El día es corto en invierno. Pronto, el cielo se vuelve azul oscuro. Las luces de la casa se encienden. La familia se sienta en el sofá. Mamá lee un cuento. Luna escucha, abrazada a su osito de peluche.
“Hoy fue un buen día”, dice Luna. “Hicimos un muñeco de nieve y estuvimos juntos.”
Abuela le acaricia el pelo. “Sí, Luna. El invierno puede ser frío, pero en casa estamos calentitos y juntos.”
Luna mira por la ventana. Piensa en el muñeco de nieve, solito en el jardín. “Mañana le haré un sombrero”, dice Luna.
Papá sonríe. “Eso es una buena idea, Luna. Cada día puedes aprender y hacer algo nuevo.”
Luna se siente contenta. Le gusta el invierno. Le gusta estar con su familia. Le gusta aprender cosas nuevas y ayudar en casa.
La mamá le dice: “El invierno es especial porque estamos cerca, nos cuidamos y compartimos momentos bonitos.”
Luna cierra los ojos. Imagina que el muñeco de nieve le sonríe. Imagina que la casa está llena de luz y calor. Luna se siente tranquila y feliz.
Antes de dormir, Luna piensa en su día. Piensa en la nieve, en el desayuno, en la risa con la abuela, en el muñeco de nieve y en los abrazos de mamá y papá.
“Mañana será otro día para aprender y estar juntos”, piensa Luna.
Y así, poco a poco, Luna se duerme, arropada y feliz, soñando con el invierno, con su familia y con todos los recuerdos bonitos que va a crear cada día.