La pequeña Lila es una coneja blanca y suave. Vive en una casita de madera, cerca del bosque, con su mamá coneja y su papá conejo. Hoy, cuando Lila se despierta, mira por la ventana y ve algo diferente. Todo está blanco. El suelo, los árboles y los tejados tienen una manta de nieve.
Lila se levanta despacito y frota sus patitas. El suelo está frío. Se pone sus calcetines de lana. Su mamá le pone un abrigo azul y una bufanda suave. Lila sonríe. Le gusta sentir la bufanda en su cuello.
“Mamá, ¿por qué todo está tan blanco?”, pregunta Lila.
“Es invierno, Lila”, responde su mamá. “La nieve cubre el bosque y todo se vuelve brillante y suave.”
Lila mira a su alrededor. El aire es fresquito. El sol brilla, pero no calienta mucho. Lila respira hondo. El aire huele limpio.
Papá conejo abre la puerta. “Vamos afuera, Lila”, dice con voz alegre.
Lila agarra la mano de su papá. Sus patitas hacen ‘crunch, crunch' en la nieve. Todo está muy tranquilo. El bosque parece dormido. Los pajaritos cantan bajito.
Lila ve a su amiga Rita la ardilla, que lleva un gorro rojo.
“Hola, Lila”, dice Rita. “¿Quieres jugar conmigo?”
“Sí, quiero”, responde Lila. Se sientan juntas en la nieve. Hacen bolitas blancas y suaves. Lanzan las bolitas de nieve, pero despacito, solo para jugar. Se ríen mucho. La risa suena cálida en el aire frío.
Después, Lila mira el cielo. Las nubes son grandes y suaves, como algodones.
“¿Hace frío, Lila?”, pregunta su mamá.
“Un poquito”, dice Lila. “Pero estoy bien, porque tengo mi abrigo y mi bufanda.”
Rita y Lila deciden hacer un muñeco de nieve. Buscan una zanahoria y ramitas. El muñeco tiene una sonrisa. Las dos amigas le dicen: “Hola, señor Nieve.”
Vuelve papá conejo. Tiene una cesta con pan y miel.
“Vamos a merendar”, dice papá. Todos se sientan juntos en un tronco. Comen despacio. El pan está blandito y la miel es dulce. Lila se siente feliz. El frío no es malo cuando estás con amigos y familia.
Luego, Lila ve a un ratoncito que tiembla. No tiene bufanda. Lila le da la suya.
“Toma, usa mi bufanda”, le dice con una sonrisa.
El ratoncito se abriga y sonríe. “Gracias, Lila. Ahora tengo calor.”
El sol empieza a bajar. Todo se pone un poco naranja. El bosque huele a madera y a pan. Mamá coneja llama a Lila.
“Es hora de volver a casa, pequeña.”
Lila se despide de Rita y del muñeco de nieve. Camina de la mano de su mamá. Sus pasos dejan huellas en la nieve. Lila siente el aire frío en su nariz, pero en su corazón hay calor.
En casa, mamá pone una manta sobre Lila. Papá le lee un cuento junto al fuego. Lila escucha el crujir de la leña y el viento suave afuera. Dentro de la casa todo es tibio.
Antes de dormir, Lila piensa en el día. Le pregunta a su mamá: “¿Sabes cuál fue mi momento favorito hoy?”
Mamá sonríe. “Cuéntame, Lila.”
“Mi momento favorito fue cuando compartí mi bufanda”, dice Lila. “Me sentí feliz de ayudar.”
Mamá abraza a Lila. “Eres muy generosa, pequeña. Compartir lo poco que tenemos nos hace sentir bien por dentro.”
Lila cierra los ojitos. El invierno puede ser frío, pero está lleno de pequeños momentos bonitos y de cariño. Lila siente paz y piensa en todos sus amigos dormidos en sus casas, calentitos y contentos.
Antes de dormir, Lila susurra: “Que mañana todos tengan un día bonito y cálido, aunque haga frío afuera.”
Con una sonrisa, Lila se queda dormida, soñando con la nieve y el sol de invierno.