—Mamá, hay ruidos —dice Sofía, con su osito en brazos.
—¿Qué ruidos, Sofía? —pregunta mamá, sentada en la cama.
—¡Escucha! Toc, toc, toc —susurra Sofía, con los ojos grandes.
Mamá sonríe y abraza a Sofía.
—Los ruidos son amigos —dice mamá—. Mira, el viento dice “toc, toc, toc”. El árbol baila. El viento juega.
Sofía escucha. El viento sopla. El árbol mueve las ramas.
—Pero tengo miedo, mamá —dice Sofía bajito.
Mamá acaricia el pelo de Sofía.
—Vamos a respirar juntas —dice mamá—. Inspira. Uno, dos, tres. Expira. Uno, dos, tres.
Sofía respira con mamá. Inspira. Expira. El corazón va más lento.
—¿Ves? Los ruidos siguen, pero tú estás tranquila —dice mamá.
Sofía mira por la ventana. El árbol baila en la noche. El viento canta suave. El osito sonríe.
—Buenas noches, árbol. Buenas noches, viento —dice Sofía.
Mamá le da un beso.
—Tú eres valiente, Sofía. Los ruidos no te pueden asustar. Si tienes miedo, llama a mamá. Mamá viene siempre.
Sofía cierra los ojos. El viento canta. El árbol baila. Sofía abraza a su osito.
—No tengo miedo. Mamá está aquí. El viento es amigo. El árbol baila. Yo respiro.
Sofía duerme tranquila. Mamá sonríe. Todo está bien.