Luna, Emma y Sofía juegan en el salón. Hay bloques, peluches y cuentos. Luna sonríe, pero se detiene al mirar la ventana. Afuera, el cielo está oscuro. Luna se acerca a Emma y Sofía y dice: “No me gusta la oscuridad. Me da miedo”. Emma abraza a Luna y le dice: “Yo también sentía miedo antes. Pero ahora respiro despacio”. Emma inspira y suelta el aire. Sofía pone su osito en la mano de Luna. “El osito te cuida. No estás sola”, dice Sofía.
Las tres niñas se sientan juntas en la alfombra. La luz de una lámpara brilla suave. Luna mira a su alrededor. El cuarto está lleno de cosas bonitas. “Vamos a cantar”, dice Emma. Juntas cantan una canción suave. La voz de cada una es bajita y dulce. Luna sonríe. Se siente mejor. Cierra los ojos y escucha a sus amigas.
De pronto, Luna abre los ojos. “El cuarto está bien. No hay nada malo”, dice Luna, tocando el peluche de Sofía. Sofía aplaude: “¡Muy valiente, Luna!”. Emma sonríe y abraza a las dos. “Estamos juntas”, dice Emma.
Las niñas recogen los juguetes y se preparan para dormir. Luna mira la lámpara y sonríe. “La luz pequeña me gusta”, dice. Sus amigas asienten y se acuestan cerca de ella.
A veces la oscuridad asusta, pero juntas y con calma, todo es más fácil.