Lucas es un niño pequeño y valiente. Una noche, en su cama, escucha un ruido extraño. "¿Qué es eso?", se pregunta Lucas con un poquito de miedo.
"Mamá, mamá", llama Lucas. Mamá viene rápido. "Escuché un ruido", dice Lucas. Mamá sonríe. "¿Un ruido?", pregunta, "vamos a ver juntos".
Mamá toma la mano de Lucas y juntos caminan por la casa. "Mira, Lucas", dice mamá, señalando la ventana. "El viento mueve las ramas del árbol". Lucas ve las ramas moviéndose y sonríe un poco. "El viento hace ruido", dice mamá.
Después, escuchan otro sonido. "¿Qué es eso?", pregunta Lucas. Mamá escucha atentamente. "Es el reloj, Lucas. Tic-tac, tic-tac", dice ella. Lucas escucha el reloj. "Tic-tac, tic-tac", repite Lucas, sintiéndose más tranquilo.
Lucas y mamá vuelven a la cama. "¿Ves, Lucas? Los ruidos son amigos. El viento y el reloj nos dicen que todo está bien", dice mamá. Lucas asiente con una sonrisa.
Mamá le da un beso en la frente. "Buenas noches, Lucas", dice mamá. "Buenas noches, mamá", responde Lucas, ya sin miedo.
Lucas cierra los ojos y piensa en el viento y el reloj. Ahora, los sonidos le parecen suaves y amigables. Lucas duerme tranquilo, sabiendo que no está solo.
Al día siguiente, Lucas se siente valiente. Cuenta a sus peluches sobre el viento y el reloj. "No es nada que temer", dice Lucas feliz. "Todo está bien".