Érase una vez un príncipe chiquitín llamado Pipo. Vivía en el Castillo Caramelo, en el Reino Brillita. Pipo tenía botas blanditas y una capa que decía "swish, swish".
Una mañana, "toc-toc" en la ventana. Era Lía, el hada mariposa. "¡Vamos a jugar!", dijo Lía. Pipo sonrió. "¡Sí!", dijo él. Lía movió su varita. "¡Ding ding!" Apareció una nube blanda, como algodón. "Hop". Subieron los dos.
La nube fue sobre prado y flores. "Cri cri", cantó un grillo. Pipo aplaudió. "Clap clap". Pipo saltó como rana. "Hop hop".
De pronto, vieron un pastel gigante. El pastel hizo "achís" de azúcar. ¡Plin plin plin! Lluvia de confeti. Pipo abrió la boca. "Ñam ñam". Lía rió. "Ja ja".
Salió Lolo, un dragón bebé muy mimoso. "Hip", dijo Lolo. Pipo dijo: "Te ayudo". Lía puso un sombrero de luna. "Hop". Pipo sopló suave. "Fuuu". "Hip... hip... ¡ya!", dijo Lolo. Los tres chocaron manos. "Pam pam".
Siguieron hasta una puerta con campanitas. "Tin tin". Pipo tocó. "Toc-toc". La puerta dijo: "¡Hola!" Todos rieron. Detrás estaba el Bosque Juguetón y Bueno. Los árboles aplaudían lento. "Clap... clap..."
Jugaron a buscar un calcetín real. Pipo miró detrás de un seto. "Uy, sigue". Lía miró bajo una seta. "Aquí". Era un cofre chiquito. "Clic". Al abrir, salió una risa. "Jijí, jajá". Dentro había burbujas. "Pop pop pop". Las burbujas daban cosquillas. "Je".
El sol bostezó. "Aaa". La nube bajó despacito. Pipo, Lía y Lolo volvieron en una hoja barca. "Pluf pluf". Pasaron por un lago gelatina. "Blup blup". Todo era suave y alegre.
En el castillo, Pipo tomó leche tibia. "Mmm". "Gracias, Reino", dijo. Lía y Lolo dijeron: "Buenas noches". Pipo cerró los ojos, feliz.
La risa cuida, une y hace brillar el día.