Había una vez una princesa llamada Lila. Lila vivía en una isla mágica. La isla tenía árboles de caramelos y ríos de limonada. ¡Qué divertido!
Un día, Lila decidió explorar. "¡Voy a buscar sorpresas!", dijo con una sonrisa. Caminó por el bosque de golosinas. De repente, escuchó un ruido. "¿Quién está ahí?", preguntó.
Era un dragón pequeño y amarillo. "¡Hola, princesa! Me llamo Pepino", dijo el dragón. "¿Quieres jugar?"
"¡Sí!", respondió Lila. Jugaron a esconderse entre los árboles de caramelos. Pepino se escondió detrás de un árbol. "¡Cuento hasta diez!", gritó Lila.
Pero, mientras contaba, un grupo de mariposas locas voló alrededor de Pepino. "¡Ayuda!", chilló Pepino. Lila rió y dijo: "¡No te preocupes, amigo! ¡Son solo mariposas!"
Las mariposas se fueron volando. Lila y Pepino rieron juntos. "¡Eres un gran amigo!", dijo Lila. Pepino asintió con su cabeza. "¡Y tú eres una princesa valiente!"
Al final del día, Lila volvió a casa. "¡Hoy fue un día divertido!", pensó. Y así, Lila y Pepino siguieron siendo amigos. Fin.