CapĂtulo 1: El pequeño Zorro y la noche de Halloween
HabĂa una vez un pequeño zorro llamado Nico. Nico tenĂa la cola muy esponjosa y los ojitos grandes y curiosos. Pero Nico no le gustaba Halloween. No le gustaban las sombras largas, ni los sonidos raros, ni los disfraces de monstruos.
—No quiero salir esta noche —susurró Nico, escondido detrás de un arbusto—. Halloween da miedo.
Pero su mejor amiga, la ratona Lili, sĂ querĂa salir.
—¡Vamos, Nico! —dijo Lili, saltando alegre—. Hoy es la gran caza de caramelos en el bosque. ¡Habrá dulces y risas!
Nico negĂł con la cabeza.
—No, Lili. Hay cosas que hacen “Buuuu” y monstruos con colmillos.
Lili riĂł.
—Los monstruos solo están en los cuentos, Nico. Aquà solo estamos nosotros. Y además... ¡yo te cuidaré!
Nico mirĂł a Lili y pensĂł. Si Lili no tiene miedo, yo tampoco, se dijo. AsĂ que saliĂł despacito de su escondite.
CapĂtulo 2: La caza de caramelos
La noche era oscura. Las hojas crujĂan bajo las patitas de Nico. El viento soplaba suave y la luna brillaba en lo alto.
—¿Ves esa luz allá, Nico? —preguntó Lili—. Es la primera pista para encontrar los caramelos.
—¿Y si hay fantasmas? —preguntó Nico, temblando un poquito.
—Si hay fantasmas, les damos un caramelo y seguro se vuelven dulces —dijo Lili, riendo.
Nico sonriĂł un poco. CaminĂł junto a Lili hasta la luz. AllĂ, colgaba una bolsita con caramelos y una nota: “¡Sigue la senda mágica!”
—¡Mira, Nico! —exclamó Lili—. ¡Más caramelos!
Pero de repente, un sonido: “¡Buuuu!”
Nico se tapĂł los ojos con la cola. Lili se acercĂł al arbusto.
—¿Quién anda ah� —preguntó Lili.
Salió un búho pequeño, con plumas suaves y ojos redondos.
—¡Buuuu! —dijo el búho—. ¿Quieren caramelos?
Nico se riĂł al ver al bĂşho.
—¡No eres un monstruo! ¡Eres un búho gracioso!
El búho les dio más caramelos y voló despacio.
—¿Ves, Nico? —dijo Lili—. Todo es divertido si estamos juntos.
CapĂtulo 3: Magia en la oscuridad
Siguieron caminando por la senda mágica. HabĂa más luces y más bolsitas de caramelos colgando de las ramas.
—¡Esto es divertido! —dijo Nico, saltando feliz.
De pronto, el viento hizo “uuuuuu”. Las ramas bailaron y las sombras se movieron.
—¿Tienes miedo, Nico? —preguntó Lili, agarrando su patita.
Nico pensĂł. El corazĂłn le latĂa rápido, pero estaba con Lili. MirĂł los caramelos y la luna.
—No tengo miedo —dijo Nico—. ¡Estoy en una aventura mágica!
Llegaron al final del sendero. AllĂ habĂa una gran cesta llena de caramelos y una nota brillante: “¡Gracias por ser valientes! ¡Feliz Halloween!”
Nico y Lili se abrazaron y rieron.
—Halloween no da miedo cuando tienes amigos —dijo Nico, comiendo un caramelo.
—¡Y cuando hay dulces! —dijo Lili.
Nico mirĂł la luna y sonriĂł.
—El bosque no da tanto miedo. Ahora es divertido, misterioso y dulce.
Y asĂ, Nico descubriĂł que Halloween puede ser mágico, lleno de risas, dulces y amigos. Y nunca más tuvo miedo de la noche de Halloween.