Preparar la mesa
Marta y Lucas tienen tres años. Marta tiene una bufanda naranja. Lucas tiene un sombrero con una calabaza pintada. Juntos quieren preparar una mesa de bonbones. Quieren la mesa más bonita de Halloween.
"Vamos a poner dulces", dice Marta.
"Sí", dice Lucas. "Muchos dulces".
La casa huele a calabaza y a galleta. Hay luz suave. Hay una manta negra con estrellas. La ponen sobre la mesa. Es suave y un poco crujiente. Colocan platos pequeños. Colocan tazones redondos. Uno para caramelos duros. Uno para chocolates. Uno para chucherías brillantes.
Marta pone un plato. Lucas cuenta: "Uno, dos, tres."
Marta repite: "Uno, dos, tres."
Les gusta contar. Les gusta repetir.
Ponen una pequeña calabaza. La calabaza está sonriente. Tiene una luz dentro. Parpadea. Parpadea como una luciérnaga. Marta sonríe. Lucas mira. Se sienten valientes.
Un amigo brillante
De pronto, suena un sonido suave. "Bu, bu", dice el viento. No es fuerte. Es como una canción. La ventana se abre un poquito. Entra una luz blanca. No es grande. Es pequeña y tibia.
Aparece un fantasmita. Es pequeñito. Brilla. No da miedo. Tiene ojos como botones y una sonrisa redonda. Se llama Lumin. Lumin flota cerca de la mesa.
Marta mira. Lucas mira. Respiraron hondo. No pasa nada. No pasa nada. Se toman de la mano. Se sienten seguros.
"Hola", dice Marta.
"Hola", responde Lumin con voz cantarina. "¿Puedo ayudar?"
Lucas duda un segundo. "¿Es amigo?" pregunta.
"Sí", dice Lumin. "Soy amigo. Me gusta la dulzura".
Lumin toca un plato y el plato se cubre de confeti brillante. Lumin sonríe y hace cosquillas al aire. Los dulces brillan más. Marta y Lucas ríen. La risa suena como campanitas.
"Pon caramelos aquí", dice Lumin, señalando.
"Sí", dicen Marta y Lucas al mismo tiempo. Trabajan juntos. Uno pone caramelos. El otro pone chocolates. Uno sopla para quitar migas. El otro coloca un lazo.
A veces la luz hace sombras divertidas. Las sombras parecen bailar. Las sombras no asustan. Bailan. "Mira", dice Lucas. "Una sombra hace piruetas."
"Es graciosa", dice Marta. Y los tres aplauden.
Dulces y regreso
La mesa está lista. Está colorida. Está brillante. Huele a vainilla. Huele a manzana. Huele a noche de fiesta. Los animales del jardín miran desde la ventana: un gato dormido y un pájaro curioso. Todos miran con ojos suaves.
"¿Y ahora?" pregunta Marta.
"Ahora esperamos", dice Lucas. "Pero no por mucho."
"Las visitas vendrán", dice Lumin. "Tocarán la puerta. Son amigables."
Pronto suenan pasos ligeros. "Toc, toc", suena la puerta. Llegan dos vecinitos con disfraces divertidos. Uno lleva gorro de luna. La otra lleva capa de estrellas. Todos ríen. "Gracias", dicen. "¡Qué mesa bonita!"
Marta y Lucas entregan dulces. Entregan con cuidado. Ofrecen una sonrisa. Reciben abrazos pequeños.
La noche sigue tranquila. La brisa trae hojas que crujen. La luna mira desde arriba. No hay miedo. Hay risas. Hay valientes pequeños. Marta y Lucas se sienten orgullosos. Fueron valientes. Prepararon la mesa. Hicieron nuevos amigos. Aplauden a Lumin.
"Adiós", dice Lumin. "Volveré a brillar."
"Adiós", dicen Marta y Lucas. Lumin se eleva y se convierte en un puntito de luz que se va al cielo. Se despide con una sonrisa.
Antes de dormir, mamá les tapa con una manta cálida. Papá les cuenta una frase simple: "Sois valientes y buenos."
Marta piensa en la mesa. Lucas piensa en la calabaza. Cierran los ojos. Respiran hondo. Se sienten seguros. Se sienten contentos.
La noche es tranquila. Afuera, la ciudad celebra con pequeñas luces. Dentro, Marta y Lucas sueñan con dulces y con Lumin. Mañana habrá más juegos. Mañana habrá más risas.
La historia termina con una sonrisa. Todos vuelven a casa. Todos descansan. Todo está en calma. Fin.